Brasil celebra la cultura negra y critica a Bolsonaro en la feria de favelas

Más de 80 artistas se dieron cita esta semana en Río de Janeiro para celebrar la Fiesta Literaria de las Periferias (FLUP), una feria nacida en las favelas y que en la edición de este año reivindica la cultura negra y se muestra crítica ante el giro político que ha dado el país.

La feria, inaugurada en la noche del martes y que se prolongará hasta el domingo, asumió este año un tono político por haber coincidido con la elección hace pocos días como presidente del país del ultraderechista Jair Bolsonaro, un diputado polémico por sus declaraciones de tinte racista, machista y homófobo.

Los organizadores y militantes que participan en la FLUP, organizada este año en la Biblioteca Parque Estadual, defienden el uso de la cultura como herramienta de resistencia en un evento que denominan “utópico, importante y simbólico”.

Acabar con el silencio de la comunidad negra, reivindicar la inclusión y la igualdad y reconocer la aportación de decenas de artistas a la riqueza cultural del país son los pilares de una feria que acumula seguidores cada año.

El feminismo y la igualdad abanderan los actos de la FLUP, que en 2018 celebra su séptima edición y homenajea a dos personajes históricos en la cultura brasileña, el cantante y compositor Martinho da Vila y la escritora abolicionista y primera novelista brasileña Maria Firmina dos Reis.

La inauguración de la feria tuvo lugar en un clima revolucionario y ante un público que denunció la nueva situación política del país tras el triunfo de Bolsonaro, que acumula un extenso historial de declaraciones consideradas discriminatorias.

Los comentarios críticos con el futuro Gobierno fueron los protagonistas en las conversaciones de los asistentes, quienes representaban un pensamiento que definieron como revolucionario e implicado con el crecimiento artístico del país.

El acto más ovacionado del primer día de feria fue el desfile de moda en el que jóvenes estilistas negros hicieron una reedición de un desfile organizado en 1971 por la modista Zuzu Angel, que denunció la dictadura militar de Brasil en la época.

Fueron infinitos los guiños revolucionarios e inclusivos que se produjeron en el desfile, como el del modelo que caminó con el puño en alto imitando el gesto que hicieron en los Juegos Olímpicos de 1968 los atletas Tommie Smith y John Carlos como muestra de resistencia y en protesta del trato que recibía la población negra.

El desfile levantó las lágrimas de más de uno de los presentes al denunciar la muerte de jóvenes negros en las favelas brasileñas y la emoción se contagió a los propios modelos y diseñadores.

La invisibilidad de la mujer negra y el genocidio de los jóvenes negros a manos del Estado son dos de los protagonistas de un evento que este año cobró más connotación de protesta política.

También hubo un momento para recordar a Marielle Franco, la concejala izquierdista y activista de derechos humanos asesinada en abril pasado en Río de Janeiro.

Como esta es la primera edición de la FLUP que se celebra fuera de una favela, sus creadores aclararon que la cultura negra no puede quedar “relegada al gueto”.

Entre los grandes nombres que aún tienen participación confirmada en la FLUP destacan el famoso cantautor brasileño Gilberto Gil y la escritora y activista feminista Djamila Ribeiro. EFE

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