Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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¿Se pueden vender los museos?

 


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Una reflexión de Ángeles García en su blog para El País permite empezar a comprender la modalidad y funcionamiento de los proyectos de museos para Abu Dabi:

Por casualidad ha llegado a mis manos un folleto en el que se detalla lo que será el gigantesco Distrito Cultural de Abu Dabi. Teníamos referencias parciales de cada uno de los proyectos que lo integran: una nueva franquicia de la poderosa cadena Guggenheim, un apabullante auditorio, un museo marítimo y, lo más sorprendente: una sede del Louvre, el Louvre de Abu Dabi. Lord Norman Foster, Jean Nouvel, Frank Gehry, Zaha Hadid son algunas de las estrellas de la arquitectura mundial cuyas firmas dan relumbrón a este singular centro museístico surgido de la nada y construido a base de talones multimillonarios. son presupuestos que han ido creciendo con cada una de las numerosas incidencias que han parado las obras una y otra vez.

La capital de Emiratos Árabes Unidos  es una isla en forma de T que ocupa uno de los primeros lugares entre las ciudades más ricas y caras del mundo gracias al oro negro extraído del golfo pérsico. Nada dejará de hacerse por dinero. Bien por ellos. Pero, ¿están legitimados los museos nacionales para negociar con sus obras, su nombre y, en suma, su patrimonio?. En los momentos que vivimos, en el principio del principio de lo peor, según la vicepresidenta del gobierno español, las tentaciones pueden ser demasiadas y habría que promover un debate en el que determinados principios queden muy claros. No vayamos a encontrarnos con que después de liquidar hasta la última empresa capaz de generar recursos (aeropuertos, loterías, etc), nos pongamos creativos y a alguien se le ocurra disminuir el déficit con la venta del Guernica o de las Meninas.

El caso de Francia es todo un aviso a navegantes. Es un país envidiado por sus instituciones culturales y por su profundo y generalizado respeto a los creadores.Las protestas en el ámbito de la cultura se han sucedido desde que los proyectos de dieran a conocer: contra las condiciones laborales de los obreros que trabajan a destajo en las construcciones. Y sobre todo, contra el uso de la marca Louvre para algo que muchos consideran un parque temático más que un espacio cultural

El proyecto de la venta de la marca Louvre se dio a conocer el 7 de marzo de 2007. Ese día, el Museo del Louvre  hizo público su acuerdo.  Asociaría su nombre con el de este nuevo museo, como parte de un acuerdo de treinta años entre la ciudad de Abu Dabi y el Gobierno Francés. El nuevo museo sería construido por el arquitecto francés Jean Nouvel.  El premio Prizker ha dispuesto de una superficie 24.000 m². El coste  y un presupuesto que en su momento fue estimado entre 831 y 108 millones de euros. De aspecto futurista,  el agua es esencial en su interior, inspirándose en las obras de los antiguos maestros ingenieros árabes. Las formas geométricas reproducen los juegos de palmeras que se entrelazaban formando la techumbre y consiguen un espectacular efecto de lluvia de luz.

Lo que nunca ha quedado suficientemente claro es cuanto ha cobrado el Louvre por los centenares de objetos que se exhibirán dentro de la galáctica construcción de Nouvel, aunque en su momento se  habló de mil millones de euros. Hay piezas arqueológicas de todas las civilizaciones que conforman la historia del mundo, obras esenciales de la cultura islámica, pintura europea del XVIII…Un completo panorama histórico enfocado al encuentro entre oriente y occidente.

La polémica y las objeciones cuestionan la legitimidad del museo del Louvre  y del gobierno francés para realizar esta operación.  Los intercambios y préstamos entre museos son habituales. Las esporádicas ventas de obras menores para adquirir una pieza clave en las colecciones, se han solido entender. Pero operaciones como esta  han encendido todas las alarmas. De poco han servido las protestas, aunque una de ellas estuviera encabezada por 40 conservadores del museo En 2013, está prevista la apertura de ese gigantesco parque museístico . Mientras, el efecto contagio puede ser devastador.

Se ha previsto que este museo exhibiría obras de arte de todo el mundo, con un enfoque centrado en tender un puente entre el arte occidental y el oriental; sin embargo, es un proyecto que ha ocasionado gran controversia en el mundo del arte, dado que han surgido muchas objeciones con respecto a la legitimidad de los motivos financieros del Louvre tras el acuerdo.