Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Barco del General Franco convertido en obra de arte

 


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Tras 26 años de ser usado como embarcación de recreo por el dictador español Francisco Franco y su familia y después de permanecer años abandonado cerca de un pueblo de Burgos (centro de España), el Azor regresa a la actualidad convertido en obra de arte.

Con el título “Síndrome de Guernica”, Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970) -uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional- lo expone en Matadero Madrid hasta el 18 de marzo.

El yate fue construido por Astilleros Bazán para uso y disfrute del entonces jefe del Estado, y actuó como madrina de la embarcación María del Carmen Franco y Polo, hija del dictador.

Con 47 metros de eslora y 10 metros de manga, la nave fue el yate de recreo de Franco y su familia y escenario de hechos históricos como las “conversaciones del Azor” entre Don Juan de Borbón, padre del rey español, y el Generalísimo.

Ya en la etapa democrática, el socialista Felipe González utilizó el yate en unas polémicas vacaciones veraniegas cuando era presidente, y en 1990 el Estado lo subastó especificando que su destino era el desguace. Sin embargo, su comprador quiso convertirlo, sin éxito, en un local de ocio.

Desde entonces, el Azor descansó en las afueras del pueblo de Cogollos (Burgos), convirtiéndose en reclamo turístico para nostálgicos y sorprendidos visitantes.

A finales de 2011 Fernando Sánchez Castillo compró la nave para transformarla en una obra artística con forma de prisma. “El prisma es una forma ensalzada en el minimalismo por su impersonalidad constructiva y su ausencia de referencias sentimentales o emotivas”, afirma en el catálogo de la exposición Manuela Villa, coordinadora de contenidos de Matadero Madrid.

 

Convertido en material de desguace, en cubos de material prensado, en chatarra, Sánchez Castillo ha dado otro rumbo a la historia de un barco destinado a estar próximo al poder.

Fernando Sánchez Castillo, que ha desarrollado buena parte de su carrera en Holanda, aborda habitualmente en su trabajo los símbolos establecidos con un punto de ironía que cuestiona la relación entre arte, poder e historia.

Su trabajo se aproxima a la historiografía, el periodismo o las ambiguas relaciones entre el poder y su propaganda. El artista madrileño ha participado en exposiciones colectivas en algunos de los museos y galerías más importantes del panorama internacional, como la Tate Modern de Londres, el MoMA de Nueva York o la 50 Bienal de Venecia. EFE