Ecuador. domingo 22 de octubre de 2017
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Arrastre de caudas: viejo ritual que se celebra únicamente en Quito

Arrastre de las caudas. Fotos de Gabriela Yépez para La República.

Crónica.- Cada miércoles de Semana Santa al llegar las doce del medio día,  el aroma a incienso y sahumerio invade cada rincón de La Catedral de Quito. Entre la multitud de fieles católicos y turistas curiosos, aparece la procesión encabezada por el Arzobispo y sus canónigos, quienes al ritmo de música sacra entonada por un coro acompañado de un órgano de viento, caminan portando una capucha de la que se desprende la cauda, una tela negra de varios metros de largo que cae por las espaldas de los religiosos y se arrastra por el suelo, dando comienzo así a la Ceremonia del Paso de la Reseña conocido popularmente como el “Arrastre de  caudas”.


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El Paso de la Reseña, un antiguo ritual católico que recuerda la crucifixión y resurrección de Jesucristo, ha sobrevivido por siglos en la capital convirtiéndose en uno de las más importantes ceremonias de Semana Santa. El ritual se celebró con la presencia de cientos de fieles este Miércoles Santo en Quito, la única ciudad en el mundo donde aún sobrevive este ritual.

El Arrastre de Caudas solía celebrarse en Sevilla (España) y en Lima (Perú), pero actualmente solo se lleva a cabo en Quito. Para el monseñor Fausto Trávez, quien encabeza la procesión, es importante mantener viva esta tradición, en primer lugar, por ser el único sitio en el mundo en donde se practica este ritual, y en segundo lugar, porque esta ceremonia es la puerta hacía al triduo pascual, tiempo comprendido desde la tarde del Jueves Santo, hasta la madrugada del Domingo de Pascua, en donde se celebran los tres grandes misterios de la redención: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo.

Arrastre de las caudas. Fotos de Gabriela Yépez para La República.

Arrastre de las caudas. Fotos de Gabriela Yépez para La República.

Origen de la ceremonia

El Arrastre de Caudas es un antiguo ritual romano. La historia cuenta que cuando un general moría por guerra o enfermedad, el jefe de la legión hendía el aire con el estandarte sobre el cadáver de éste. De esta manera las virtudes y fortalezas del general podrían ser pasadas al ejército que, posteriormente recibía el flameo del estandarte. Tras la desintegración del imperio romano, muchas de sus tradiciones pasaron al cristianismo, y esta ceremonia  pasó a la arquidiócesis de Sevilla.  Poco a poco fue siendo adoptada para las conmemoraciones de Semana Santa en Lima y Quito. Para la Iglesia Católica y sus fieles, esta ceremonia es un homenaje a Jesucristo a quien se le rinde honores por su caída en la lucha por la fe, el viejo ritual simboliza la muerte y resurrección de Jesús.

Personajes del ritual:

En la celebración participa el Arzobispo de Quito, Monseñor Fausto Trávez, quien preside  la ceremonia portando una capa magna y un  bonete cubierto por la cogulla.  Junto a él se encuentran siete canónigos, identificados como ‘Los Primados’, quienes son elegidos para esta ceremonia por su antigüedad al servicio de la iglesia. A estos religiosos se les ofrece la participación en el culto porque han entregado sus vidas al servicio del pueblo. Es por tal motivo que entran a la iglesia vestidos de blanco, simbolizando la pureza de su labor, pero cubiertos con una capucha con capa negra, la famosa cauda, de varios metros de longitud que representa a la humanidad y simboliza los pecados del mundo; la cual es arrastrada en señal de la purificación de los pecados.

Para este ritual se eligen a estudiantes de una Institución Educativa Católica de Quito, para que sean acólitos, ayudantes en la ceremonia. Este año fueron elegidos jóvenes del Colegio Borja 1, para acompañar a cada uno de los canónigos en la procesión. 

Arrastre de las caudas. Fotos de Gabriela Yépez para La República.

Arrastre de las caudas. Fotos de Gabriela Yépez para La República.

La Ceremonia:

La procesión fúnebre se inicia con los canónigos, precedidos por el Señor Arzobispo, con sus respectivos vestidos de coro, que se usan en las ceremonias fúnebres, el Arzobispo con capa magna; los canónigos con sus capas negras, llevan la cauda negra larga de varios metros, desplegada en toda su extensión. Cada uno va acompañado de dos acólitos que llevan cirios en sus manos, un tercer acólito cuida de la extremidad de la cauda.

Tras su recorrido al interior de La Catedral, los canónigos  se colocan de rodillas sobre unos cojines de terciopelo rojo e inicia el rezo de las “solemnes vísperas”, mientras el Arzobispo sube al púlpito exhibiendo el “Lignum Crucis” o la “Verdadera Cruz” (reliquia de madera que representa la cruz con la con la que los romanos crucificaron a Jesús). La cruz es colocada en el altar para dar inicio a la batida de la bandera.

Cuando inicia el canto del himno del “Vexilla Regis” en español “Las Banderas del Rey”, el Arzobispo toca y bate  la bandera el altar para captar el espíritu y los méritos de Cristo muerto y resucitado. De esta manera se acerca a los canónigos postrados sobre los cojines y bate la bandera sobre ellos. “Algunos devotos evitan ser tocados por esta prenda ya que tienen la creencia de que si les roza les llegará la muerte en un año” comentó el Monseñor Fausto Trávez.

Tras batir la bandera, el Arzobispo da tres golpes en el piso, que significan los días que Jesús estuvo en su tumba, y los religiosos se levantan del suelo representando su resurrección y reviviendo el momento de la resurrección de Jesucristo. De esta manera finaliza este ritual espiritual.

El viejo ritual, “Arrastre de caudas”,  que se celebró el día de ayer en La Catedral de Quito, es uno de los principales actos organizados por la Iglesia Católica y el Ayuntamiento de Quito para esta Semana Santa. Este año al igual que los anteriores tuvo gran acogida de los fieles quienes llegaron temprano para ubicarse en buen lugar  para observar la solemnidad del ritual. (I)

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Por Gabriela Yépez Díaz