Ecuador. viernes 24 de noviembre de 2017
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El “número dos” de Theresa May niega que hubiera pornografía en su ordenador

Britain's First Secretary of State Damian Green leaves his home in London on November 1, 2017. One of British Prime Minister Theresa May's closest ministerial colleagues on November 1 strongly denied inappropriate behaviour towards a journalist, as he became the most senior figure caught up in a Westminster sex scandal. May has ordered an investigation into an allegation that Damian Green, her de facto deputy and an old university friend, touched the woman's knee and sent her a suggestive text message before he joined the cabinet. / AFP PHOTO / Daniel LEAL-OLIVAS (Photo credit should read DANIEL LEAL-OLIVAS/AFP/Getty Images)

El “número dos” de la primera ministra británica, Theresa May, y primer secretario de Estado, Damian Green, ha negado que tuviera pornografía en su ordenador cuando fue investigado por otro motivo en 2008, publica hoy “The Sunday Times”.


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Green ha calificado de “completamente falsas” las acusaciones recogidas por el periódico, que ha tenido acceso al informe del entonces subcomisario de la Policía Metropolitana de Londres Bob Quick, quien investigó a Green ese año por un caso de presuntas filtraciones desde el ministerio del Interior.

Durante el registro de la oficina parlamentaria del diputado conservador, se encontró pornografía “extrema” en su computadora, según ha confirmado el expolicía, si bien ese hecho no se consideró ilegal y no se destacó, aunque en el informe se comentó que, si ese material se hubiera descubierto en el ordenador de un funcionario, éste habría sido despedido.

Green dijo anoche en Twitter que la policía nunca le comunicó ese hallazgo y califica las acusaciones de “calumnias falsas y vergonzosas por parte de un policía desacreditado en flagrante violación de su deber de mantener confidenciales los detalles de investigaciones policiales”.

Está previsto que Quick declare esta semana en una investigación interna a Green, que se puso en marcha después de que la periodista Kate Malby contara hace unos días a “The Times” que el político le había tocado la rodilla en una cita en un pub en 2015 y enviado mensajes de texto inadecuados.

Las alegaciones contra el “tory” de 61 años, ascendido por May en junio en un intento por consolidar su Gobierno, amplían el escándalo por presuntos casos de acoso sexual y conducta indebida que afecta a parlamentarios de todos los partidos en el Reino Unido, y que el miércoles motivó la dimisión del ministro de Defensa.

Hoy, “The Observer” detalla que la marcha de Michael Fallon, que estaba al frente de Defensa desde 2014, se produjo después de que la periodista Jane Merrick telefoneara a Downing Street (despacho de May) para revelar que el ministro se le había echado encima e intentado besarla durante un almuerzo de trabajo en 2003.

Merrick, que entonces tenía 29 años y trabajaba para “The Daily Mail”, cuenta al dominical que se retiró “horrorizada” y que luego se sintió “humillada y avergonzada”.

Previamente, otra periodista, Julia Hartley-Brewer, había revelado que Fallon le había puesto repetidamente la mano en la rodilla durante una cena en 2002, si bien, tras la dimisión del ministro, dijo que dudaba de que ese hecho en solitario hubiera motivado su marcha.

La cadena pública BBC informa hoy de que Fallon dimitió no por una acusación concreta sino porque valoró que no podía garantizar que no surgieran más revelaciones dañinas relativas a su conducta pasada.

Las acusaciones de presunto acoso sexual o conducta indebida contra políticos o personas en situación de poder o autoridad se están multiplicando en el Reino Unido, alentadas por el caso del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein, caído en desgracia tras ser acusado por decenas de mujeres.

El Partido Conservador informó ayer de que ha suspendido al diputado Charlie Elphicke, de 46 años, tras surgir “graves acusaciones” en su contra que “han sido remitidas a la Policía”.

También investiga al secretario de Estado de Comercio Internacional, Mark Garnier, a quien su exsecretaria ha acusado de enviarla a comprar “juguetes sexuales” y llamarla “pechos de azúcar”, lo que él admite pero dice que no es acoso.

La formación gobernante también investiga al diputado Daniel Poulter, acusado de meter la mano bajo la falda a al menos tres diputadas.

El jueves, el diputado laborista Kelvin Hopkins, que ha sido suspendido por presunto acoso sexual a una joven militante, negó “absoluta y categóricamente” la acusación, mientras que su colega Clive Lewis también ha negado abusos tras revelarse que es investigado por el partido.

El Partido Laborista investiga además cómo se gestionó en 2012 una acusación de violación por parte de la activista Bex Bailey, a quien presuntamente se convenció para no revelar los hechos, así como las acusaciones de acoso por parte de Monica Lennon, del Partido Laborista escocés.

El secretario de Estado de Infancia del Gobierno escocés Mark McDonald ha dimitido a su vez al ser investigado por el Partido Nacionalista Escocés (SNP) por presunta conducta inapropiada.

En medio de este creciente escándalo, Theresa May se reunirá mañana con los líderes de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn y el liberaldemócrata Vince Cable, a fin de consensuar medidas para aplicar en el Parlamento. EFE