Ecuador. Lunes 29 de Mayo de 2017
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Crónica de la muerte de uno de los mayores enemigos de Putin

Opposition leader Boris Nemtsov attends a rally in central Moscow, April 6, 2013. Protesters demanded the release of anti-government activists detained at Moscow's Bolotnaya Square on May 6, 2012, the eve of Putin's inauguration. REUTERS/Sergei Karpukhin (RUSSIA - Tags: POLITICS CIVIL UNREST) - RTXYANV

Un documental indaga en la carismática figura del opositor ruso Boris Nemtsov, víctima hace casi un año del asesinato más sonado de un político desde que Vladímir Putin llegara al Kremlin.

“He ido toda la vida sin guardaespaldas. Nunca he hecho nada malo. No tengo nada que temer. Todos estamos en manos de Dios”, dijo Nemtsov a una pensionista que le preguntó durante la campaña electoral en 2013 por qué no le acompañaban hombres armados.

Esa escena define al político liberal, cuyo asesinato sigue siendo una incógnita, tanto en lo que se refiere a sus autores como a los motivos, ya que se trataba de una figura con escaso tirón electoral y que no representaba ninguna amenaza para el Kremlin.

Proclamado hace 20 años heredero natural de Boris Yeltsin, quien optó finalmente por Putin como su sucesor en el Kremlin, Nemtsov fue tiroteado en febrero de 2015 en un transitado puente que se encuentra a pocos metros del Kremlin.

Para la joven documentalista Zosia Rodkévich, autora de “Mi amigo Boris Nemtsov”, la muerte del opositor es un sinsentido, ya que “no era un político peligroso” y “su asesinato lo ha convertido en un símbolo”.

“Tuvo que ser el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), que quería poner en evidencia a los chechenes. (El presidente chechén, Ramzán) Kadírov se ha convertido en una figura demasiado molesta”, comentó Rodkévich, que remitió a Efe el documental, aún en fase de posproducción.

Varios chechenes, algunos estrechamente vinculados con Kadírov, han sido acusados formalmente de perpetrar y organizar el asesinato, pero ni Rodkévich, ni la familia de Nemtsov, ni sus correligionarios se lo creen.

Durante los meses anteriores a su muerte, el que fuera viceprimer ministro (1997-1998) había denunciado la presencia de tropas rusas en Ucrania y, de hecho, fue asesinado tras establecer contacto con las familias de soldados caídos en el vecino país.

No obstante, Nemtsov, diputado por la asamblea regional de Yaroslavl, ya no era un peso pesado en la política rusa y había cedido a otros, como al bloguero anticorrupción Alexéi Navalni, el liderazgo de la oposición extraparlamentaria.

“Él mismo no esperaba que lo fueran a matar. Iba en metro todos los días. Era un hombre de otro tiempo. No aspiraba a ningún cargo. Aspiraba a una Rusia libre, democrática, abierta, civilizada y europea”, apuntó.

Rodkévich, que se declara seguidora de ideólogos del anarquismo como Bakunin y Kropotkin, reconoció que al principio tenía una imagen negativa de Nemtsov (1959), al que consideraba un “carcamal” del siglo XX.

“No quería tener nada que ver con él. Era un hombre del pasado. Pero al final nos hicimos buenos amigos. Teníamos mucho en común. Su muerte fue totalmente inesperada e inexplicable”, declaró a Efe.

El documental, que la autora espera mostrar en Europa, pero duda que pueda ser estrenado en Rusia, arranca con la multitudinaria manifestación celebrada el 1 de marzo de 2015 en el centro de Moscú para protestar por el asesinato del opositor.

Nemtsov opinaba que “Putin no es Sócrates, ni Spinoza, ni mucho menos Maquiavelo (…), sino solo un estudiante mediocre”, por lo que es aún más doloroso que el sistema político ruso se reduzca a que “todo lo decide el jefe del Kremlin”.

Participaba en todas las manifestaciones antigubernamentales, fueran autorizadas o no, lo que le costó no pocas noches en el calabozo, pero estaba en contra del uso de la violencia para forzar la alternancia de poder.

“Prefiero la postura tibetana: quiero vivir más que Putin. No tengo ambiciones. Mi único sueño es que mis hijos no quieran marcharse de Rusia, confesó Nemtsov, cuya hija mayor, Zhanna, abandonó el país tras su asesinato.

Curiosamente, al contrario que otros opositores, Nemtsov apoyó abiertamente la llegada de Putin al Kremlin en el año 2000, pero se decepcionó pronto y con el tiempo se convirtió en uno de sus mayores críticos.

Reconocido mujeriego, capaz de andar en monopatín, hacer surf y bañarse al aire libre en pleno invierno, Nemtsov consideraba que “un opositor no puede ser rico, ya que las propiedades no le convierten en un hombre libre, sino en un esclavo”.

Prefirió acudir al juicio contra Navalni que al entierro de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher y declinó el ofrecimiento de casarse con una de las nietas de Rockefeller, ya que, según sus palabras, no era muy agraciada.

Físico de formación, fue gobernador de Nizhni Novgorod con 31 años (1991-1997), que convirtió en una de las regiones más prósperas del país, y osó denunciar ante los tribunales al mismísimo Putin por llamarle ladrón.

“Aconsejé a Yeltsin que eligiera a su sucesor por la altura, ya que los bajos son acomplejados (…), pero él optó por Putin y (Dmitri) Medvédev”, señaló.EFE [I]