Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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El lado oscuro de la “narcovalija”

Por Miguel Molina Díaz
Quito, Ecuador

La narcoliteratura colombiana fue el punto de fuga de una sociedad que se ahogaba en el hermetismo siniestro de la violencia y el caos. Durante la década de los noventa se evidenció, en países como México y Colombia, que un lento e inevitable proceso de putrefacción había impuesto al poder del narcotráfico sobre las bases mismas del Estado y de los sistemas económicos. La corrupción invadió todos los contextos políticos posibles y un nuevo dinamismo, esencialmente basado en la violencia, aniquiló lo que durante el siglo XX llamábamos “contexto latinoamericano”.

Por Miguel Molina Díaz
Quito, Ecuador


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La narcoliteratura colombiana fue el punto de fuga de una sociedad que se ahogaba en el hermetismo siniestro de la violencia y el caos. Durante la década de los noventa se evidenció, en países como México y Colombia, que un lento e inevitable proceso de putrefacción había impuesto al poder del narcotráfico sobre las bases mismas del Estado y de los sistemas económicos. La corrupción invadió todos los contextos políticos posibles y un nuevo dinamismo, esencialmente basado en la violencia, aniquiló lo que durante el siglo XX llamábamos “contexto latinoamericano”.

En el nostálgico pasado se quedó el realismo-mágico y la posibilidad de pensar en que Remedios la Bella podía salir de Cien Años de Soledad levitando hacia el cielo. Ahora la realidad es distinta. Se parece más a la Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo y, por supuesto, a 2666 de Roberto Bolaño (tal vez la novela más trascendental en lo que va de este siglo). Perplejos nos vamos quedando los que desde el Ecuador veíamos y escuchábamos con una pasividad escéptica las noticias sobre las drogas de nuestros vecinos.

Era inevitable: el día nefasto tenía que llegar también a nuestro país. El Ecuador se acaba de inaugurar como escenario de la narcoliteratura. Se abre el telón en donde se realizara la premier y el Canciller de la Revolución Ciudadana (con amplia experiencia cinematográfica a raíz de los Pativideos) está a cargo del discurso principal del estreno. Anuncia, sin un miligramo de vergüenza, que 40kg de cocaína fueron descubiertos en una valija del Ministerio de Relaciones Exteriores al llegar a Milán. Inventa pretextos. Afirma que la droga debió haber sido introducida en las escalas de tránsito. Al poco tiempo se comprueba que la valija pesaba exactamente lo mismo (79,1 kilos) tanto al salir de Quito como al llegar a Milán. La crítica se vuelve implacable: el Canciller se siente linchado mediáticamente (otra vez).

Una banda delincuencial –afirma el Ministerio de Relaciones Exteriores- debe estar detrás de la ejecución de este plan criminal para llevar droga de contrabando a Italia por vías diplomáticas. Son ellos –repite el Ministerio refiriéndose a la presunta organización criminal- quienes han violado la Convención de Viena. (¿Y también fue la banda criminal la que redactó el Reglamento de la Cancillería con el cual pisotearon las reglas sobre las valijas diplomáticas contenidas en esa misma Convención ya mencionada?) Entonces sorprende, por decir lo menos, que pudiera ser justamente a través de la ingenua diplomacia de la Revolución Ciudadana que se introduzca al Ecuador en el comercio internacional de las drogas (algo que ni siquiera le podríamos imputar al nefasto Ex Canciller Zuquilanda).

Lo cierto es que estamos asistiendo a una nueva realidad Latinoamericana. Una en donde las drogas son el nuevo anillo del poder por excelencia. Una realidad en donde los aparatos estatales de nuestros países se ponen al servicio de los traficantes de narcóticos y estupefacientes. Asistimos, pues, a la rendición de los poderes políticos frente al creciente e indetenible poder del dinero ilícito (¿la narco-política?). La corrupción –aburrida y burocrática- a la que estábamos acostumbrados es sustituida por una más salvaje y peligrosa que como una plaga llega a todos los espacios. Todo se comienza a podrir. Las seudo-democracias populistas del continente se muestran incapaces de controlar el caos del tráfico de cocaína. El Canciller y sus pretextos no son más que la prueba del fracaso institucional del gobierno revolucionario. La imagen del Ecuador está por los suelos: nuestros diplomáticos ya no solo respaldan dictadores sanguinarios en el Medio Oriente sino también son instrumentos del tráfico ilegal de drogas. Los gobiernistas, como es su costumbre, lo justifican todo con verdades absolutas y culpan a otros; ignoran la magnitud de lo que detrás de la narcovalija se está perpetuando. La Revolución Ciudadana esconde el polvo debajo del mantel sin percatarse de que el día en que abramos los ojos: todo estará podrido.

6 Comentarios el El lado oscuro de la “narcovalija”

  1. excelente articulo que describe una TERRIBLE realidad !!!

    • Osea que si en mi empresa de 100 empleados encuentran droga!!! yo soy narcotraficante??? reflexiona…? pronto todo saldra a la luz y podremos ahora si aseverar!!!

      • Reflexiona “tu”, porque , si en tu empresa de 100 empleados encuentran droga, el primero en ir preso serias tu por CULPABLE o INCAPAZ de poder manejarla porque te queda grande la responsabilidad que asumiste, y que para el caso , desde punto de vista de la gente PENSANTE, es praticamente lo mismo.

  2. excelente articulo que describe una TERRIBLE realidad !!!

  3. Que más podemos decir ante la realidad de los hechos pero todavía existen escépticos que creen que esta rebusnación es el mejor camino  ó mejor dicho la salvación del Ecuador.

    ¿Qué significa ser un escéptico? Algunas personas creen que el
    escepticismo es el rechazo de nuevas ideas, o peor, confunden ‘escéptico’
    con ‘cínico’ y piensan que los escépticos son una bola de viejitos
    gruñones renuentes a aceptar cualquier afirmación que rete el status quo.
    Esto es incorrecto. El escepticisimo es una posición provisional a las
    afirmaciones. Es la aplicación de la razón a cualquiera y toda las ideas
    -no se permiten vacas sagradas. En otras palabras, el escepticismo es un
    método, no una posición. Idealmente, los escépticos no van a una
    investigación cerrados a la posibilidad de que un fenómeno pueda ser real
    o que una afirmació pueda ser verdadera. Cuando decimos que somos
    “escépticos”, queremos decir que debemos ver evidencia convincente antes
    de creer.SIC

  4. Extraordinaria exposicion de una realidad  que  nos vuelve a poner ante el mundo como un pais dramaticamente mal gobernado y con un ministerio de RREE que no para de ir  “metiendo la pata”, sobre todo ahora que todos los Profecionales de la diplomacia fueron separados y esta lleno de improvisados  que no saben donde estan parados en esta area, comenzando por la cabeza. 
    Se dan cuenta que en articulos como este ,con verdades contundentes, no aparecen los conocidos TROLLS fanaticos a refutarlo todo con descredito, insultos y ataques a los que no estan alineados?, es que aun para ellos les es muy dificil, en un caso asi, decir algo medianamente logico a favor del patron

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