Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Yoani, libertad de expresión y Ecuador

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador

Confieso ser todavía creyente en que la libertad de expresión sin ofensas y con sustento es respetada en este gobierno. No se si necesariamente escuchada, considerada o tomada con cierto grado de referencia o seriedad. No cuestiono tampoco el argumento de aquellos que sostienen que otras épocas fueron mejor. Pero ese no es el tema al que quiero referirme en este escrito. Es más bien el verdadero compromiso que la Revolución Ciudadana tiene con la defensa del derecho a la libre expresión lo que ocupa mi interés.

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador


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Confieso ser todavía creyente en que la libertad de expresión sin ofensas y con sustento es respetada en este gobierno. No se si necesariamente escuchada, considerada o tomada con cierto grado de referencia o seriedad. No cuestiono tampoco el argumento de aquellos que sostienen que otras épocas fueron mejor. Pero ese no es el tema al que quiero referirme en este escrito. Es más bien el verdadero compromiso que la Revolución Ciudadana tiene con la defensa del derecho a la libre expresión lo que ocupa mi interés.

El gobierno ecuatoriano ha apoyado sin restricciones los derechos del ciudadano australiano Julián Assange, personaje cuyos métodos y objetivos periodísticos han sido cuestionados por muchos alrededor del mundo y en nuestra propia casa. Apoyo que se ha convertido en defensa, hasta una situación sin parangones en la historia de nuestro país. Justamente, es esa posición del gobierno de la revolución ciudadana que lo pone en el compromiso ante los ecuatorianos y el mundo, de demostrar su verdadera inclinación y vocación de defensor de los derechos humanos de los periodistas que aspiran a expresarse con el respaldo de la verdad y de la libertad.

Es esa defensa a verdaderos periodistas, valientes, frontales, que desde las mismas entrañas de sus pueblos son relatores de situaciones que el mundo entero jamás podría conocer sin el coraje y decoro de sus plumeros. Me refiero a la situación de la valerosa ciudadana cubana Yoani Sánchez, quien se ha visto en la necesidad de pedir ayuda en el exterior por temores que se fundamentan en un rosario de casos de represión. Paradójicamente, incrementados desde la visita a la isla caribeña por el Papa Benedicto XVI.

Yoani teme por su integridad física, seguramente no duerme esperando el momento de una de esas horrorosas visitas de la policía cubana que debe congelar la sangre de los opositores al régimen y que anunciaría el silenciamiento obligado de su voz, el adormecimiento de su pluma, de su espíritu libre y narrador. Las cárceles cubanas, no son ni remotamente similares a las suecas. Tampoco lo son, al pequeño pero seguro espacio en que el señor Assange aguarda su suerte mientras Ecuador hace lo humanamente necesario para resolver su situación… hasta en la misma Organización de las Naciones Unidas.

Pocos son los gobiernos alrededor del mundo que en la actualidad tienen una cercanía y respeto a sus pueblos y su gobierno en la magnitud que han demostrado los gobiernos de Cuba y de Ecuador. El presidente Correa, incluso, encabezó el boicot a la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, demandando el derecho de Cuba a ser escuchada y aceptada en la Organización de Estados de nuestra América, declinando inclusive, la especial invitación personal ofrecida por el presidente Colombiano.

No es un secreto a voces que Cuba no es exactamente el paraíso de las libertades, siendo la libertad de expresión, una de las últimas prioridades de las políticas del régimen. Por lo menos, han fracasado en su intento de hacer creer al mundo exterior que esa posibilidad, aunque remotamente, exista en las intenciones de los hermanos Castro.

Yoani, su pluma, su espíritu, su cubanísimo estilo, sus sueños, sus realidades, son un reo del statu quo comunista de la isla; que innecesariamente se obstina en demostrar su poderío, sin absolutamente ningún argumento que razonablemente se pueda defender.

La verdadera libertad de expresión, necesita ayuda del gobierno ecuatoriano. Los ecuatorianos que creemos en el derecho a esa libertad, estoy seguro, quisiéramos tener los medios para ayudar. Ojalá desde los pasillos de nuestros palacios de Carondelet y de Najas, se empiece una cruzada que refuerce la convicción del pueblo y del gobierno ecuatoriano en defensa de los derechos humanos y el respeto a la libertad de expresión en Cuba. Ojalá se le extienda la mano a la libertad de expresión y nuestro gobierno se solidarice y abandere la causa en favor de los derechos universalmente reconocidos, que Yoani reclama para sí.

4 Comentarios el Yoani, libertad de expresión y Ecuador

  1. parece que al señor domingues se pasa por alto que el haker aussie su cacareada libertad de exprecion tiene precio
    de todos es conocida la GRAN cantidad recolectada por sus wikilieks y llora porque le serraron sus fuentes de FINACIAMIENTO
    tambien esta equivocado sobre que se trato en la ONU sobre el asilado (huido) dicen los ingleses el caso con los ingleses se trato en un HOTEL EN LA PERIFERIA
    paree que divaga comparando yoany por su caso es DIAMETRALMENTE opuesto a julian que esta en lios por creerse MUY vivo y lejos de su patria

    • Jorge Rodriguez // martes 2 de octubre de 2012 en 12:50 //

      Obviamente usted está mal informado. Lea lo que dice la prensa: El Gobierno de Ecuador defendió ante la Asamblea General de la ONU su decisión de conceder asilo político al fundador de Wikileaks, Julian Assange, un paso del que se siente “orgulloso” y que ejemplifica su compromiso con proteger a quien es “víctima de persecución política”.

  2. Jorge Rodriguez // martes 2 de octubre de 2012 en 12:48 //

    Ojalá sea posible su sugerencia. Esa es una buena causa.

  3. Sr. Domínguez, usted como periodista podría realizar la investigación de alguna denuncia en contra de este Gobierno y llegar a publicar su resultado con sus respectiva sustentación por supuesto. De ser favorable para el Gobierno usted sería un exelente periodista caso contrario usted podría sentir en carne propia la verdadera inclinación y vocación de los defensores de los derechos humanos.

Los comentarios están cerrados.