Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Una fake reseña de “Cualquier cosa”

Andrés Cárdenas Matute
Quito, Ecuador

Si verdaderamente tenemos la vida en nuestras manos  y qué sentido tiene pertenecer son los dos temas que plantea la última película ecuatoriana Cualquier cosa. El cineasta [inserte apellido] vuelve en su segunda producción con interrogantes que ya abrió en su ópera prima Ponga un nombre, y se confirma como creador de un cine inteligente, cuestionador, honesto y sin concesiones. Esta vez ambientada en los bares de la ciudad de [inserte ciudad], su película puede –finalmente en nuestro país– verse como cine de verdad y no como una postal nacionalista. Esta generación joven de consumidores de cine-libros-música por Internet nos está ayudando a despegar los ojos para enfrentarnos a los miedos universales. Y con historias que las podemos encontrar a la vuelta de la esquina.

Andrés Cárdenas Matute
Quito, Ecuador


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Si verdaderamente tenemos la vida en nuestras manos  y qué sentido tiene pertenecer son los dos temas que plantea la última película ecuatoriana Cualquier cosa. El cineasta [inserte apellido] vuelve en su segunda producción con interrogantes que ya abrió en su ópera prima Ponga un nombre, y se confirma como creador de un cine inteligente, cuestionador, honesto y sin concesiones. Esta vez ambientada en los bares de la ciudad de [inserte ciudad], su película puede –finalmente en nuestro país– verse como cine de verdad y no como una postal nacionalista. Esta generación joven de consumidores de cine-libros-música por Internet nos está ayudando a despegar los ojos para enfrentarnos a los miedos universales. Y con historias que las podemos encontrar a la vuelta de la esquina.

El conflicto que atormenta al protagonista, roto por dentro, nos lleva a niveles de intriga como, tal vez, no se ha visto antes acá. Existe todo un coro de personajes secundarios que perdidamente ensombrecen a su amigo de barrio y nos dejan ver poca luz. El suspenso está dosificado y lo que no nos cuenta empieza a trabajar dentro de nosotros. Las calles adoquinadas, las decoraciones de algunos ambientes y los barrios a donde solo llegan las cámaras de [inserte apellido] –retratados con una bella fotografía– funcionan como personajes que aprietan los puños por tener líneas de diálogo. Un artículo completo merecería la gran banda sonora, con sonidos muy cuidados, que es parte esencial de la producción.

Los dos actores principales, [inserte dos apellidos], se ven muy cómodos en sus interpretaciones: casi se podría decir que actúan de ellos mismos. Transmiten una verosimilitud a las escenas que en varios momentos de la película cargan de rabia, dolor o alegría al propio espectador. Con su lenguaje coloquial y vulgar –que aunque exagerado, no agobia– registran frases que individualmente podrían describir a la idiosincrasia ecuatoriana y que fueron cuidadosamente insertadas en el guión en el momento preciso.

Definitivamente Cualquier cosa es una película muy bien lograda desde todo punto de vista y más si tomamos en cuenta las limitaciones que hay para crear en nuestro país. Funciona.