Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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Extorsión “legalizada”

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador

En diciembre pasado (“Mensaje a la CFN”), a propósito de la reciente reforma legal que, en los casos de compañías que deben al Estado, permite levantar el llamado velo societario y llegar hasta el último nivel de propiedad (con la condición de que la tal “compañía” hubiese sido solo una pantalla para cometer un fraude), expliqué que ciertos recaudadores coactivos, y particularmente uno de la CFN, estaban pretendiendo leer dicha reforma como si dijese algo como “los accionistas de una compañía responden siempre por las deudas de esta”, pese a que su texto solo es, en verdad, una excepción a la regla general que sigue vigente en la Ley de Compañías, de que los accionistas, por el solo hecho de serlo, no son responsables de las deudas de la compañía. Para que funcione la excepción se requiere que haya fraude.

Eduardo Carmigniani
Guayaquil, Ecuador


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En diciembre pasado (“Mensaje a la CFN”), a propósito de la reciente reforma legal que, en los casos de compañías que deben al Estado, permite levantar el llamado velo societario y llegar hasta el último nivel de propiedad (con la condición de que la tal “compañía” hubiese sido solo una pantalla para cometer un fraude), expliqué que ciertos recaudadores coactivos, y particularmente uno de la CFN, estaban pretendiendo leer dicha reforma como si dijese algo como “los accionistas de una compañía responden siempre por las deudas de esta”, pese a que su texto solo es, en verdad, una excepción a la regla general que sigue vigente en la Ley de Compañías, de que los accionistas, por el solo hecho de serlo, no son responsables de las deudas de la compañía. Para que funcione la excepción se requiere que haya fraude.

Lo antedicho, que de por sí era ya una temeridad, una tortura a la ley, a la lógica y hasta al idioma, resulta que ha sido peor, según información que acaba de llegar a mis manos. Ya no se trata solamente de que al accionista que controla a la compañía deudora se le hace extensiva de un plumazo la coactiva, sin tomarse la molestia de explicar en qué consistió el fraude societario, único supuesto en que está permitido involucrarlo. Ahora el mismo funcionario de la CFN ha llegado al extremo de incluir en los juicios coactivos a accionistas superminoritarios, para luego averiguar de qué otras compañías también son accionistas y posteriormente procesar a estas últimas. Como si la ley dijese “cualquier accionista de una compañía responde siempre por las deudas de esta, y también cualquier otra compañía de la que aquel sea accionista”.

Semejante forma de “entender” la ley permitiría, por ejemplo, que si alguien es accionista de una compañía que debe al Estado y también ha comprado unas pocas acciones en alguna sociedad que las vende en la Bolsa de Valores, a esta última, que ninguna vela tiene en el entierro, se la involucre en la coactiva. Esto ha dejado de ser una tortura a la ley, a la lógica y al idioma. Si algún fraude hay aquí, es precisamente el de esta extorsión dizque legalizada.

1 Comentario el Extorsión “legalizada”

  1. y es sólo una muestra de lo que se viene…

Los comentarios están cerrados.