Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Los mismos de siempre

Marlon Puertas
Guayaquil, Ecuador

El Gobierno de la larga revolución ciudadana se empeña en hacer creer al país que, siempre, una inmensa mayoría apoya todas sus ideas, por más traidoras a sus propios postulados que estas suenen. Por eso, apenas llegan a sus oídos noticias de que habrá protestas en su contra, se monta la maquinaria que tienen lista, con el único propósito de demostrar, según ellos, que a los que no les gusta las decisiones que toma Rafael, son solo cuatro pobres pelagatos, los mismos de siempre, los tontitos a quienes nadie hace caso, los necios que no se alinean.

Marlon Puertas
Guayaquil, Ecuador


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El Gobierno de la larga revolución ciudadana se empeña en hacer creer al país que, siempre, una inmensa mayoría apoya todas sus ideas, por más traidoras a sus propios postulados que estas suenen. Por eso, apenas llegan a sus oídos noticias de que habrá protestas en su contra, se monta la maquinaria que tienen lista, con el único propósito de demostrar, según ellos, que a los que no les gusta las decisiones que toma Rafael, son solo cuatro pobres pelagatos, los mismos de siempre, los tontitos a quienes nadie hace caso, los necios que no se alinean.

En ese propósito, provocan escenas que matan de la vergüenza a quienes se prestan para montarlas y de risa a quienes las vemos. Me he gozado mucho viendo un video grabado por los chicos que protestan a favor de la conservación del Yasuní, quienes cogieron en roja a los verdes que se encargaron de repartir los sánduches a los correístas que estaban plantados en los bajos de Carondelet. Una vez pillados los alimentos en el balde una camioneta, aparece un señor mal encarado, reclamando porque era grabado, como si un delito estuviese cometiendo. Y claro, el vehículo con los sánduches tuvo apertura del cerco policial para llegar a su destino, los comensales oficiales, esos a quienes a veces se pregunta las razones de su apoyo, y solo se obtiene una respuesta casi religiosa: cuestión de fe.

Lamento decirles a los miembros de este Gobierno que han sustentado su revolución en el petróleo, que no hay popularidad que dure 100 años. En el Ecuador, ni 20, creo. Y tratar de vender esa impresión, durante todo el tiempo, es una tarea titánica que tiene por delante el esforzado y exitoso equipo de comunicación de la Presidencia, cuyo integrantes viven tan atentos para señalar, como delincuentes fichados, a aquellos opositores que se atreven a salir a las calles, expuestos en cualquier momento a una demanda por terrorismo.

Las mentiras que se han dicho por el Yasuní solo ocupan una parte del desencanto de los jóvenes, a quienes ustedes, gracias por eso, les dieron la oportunidad de involucrarse en la política, votando. No les pidan ahora que se queden callados. No los ofendan ni los vendan como violentos, poniendo su música favorita, el rock, como fondo de sus cadenas, para asustar a los televidentes. Es cierto que los policías no merecen ser maltratados, pero para eso hace falta que exista un Gobierno sin miedos, que acepte los reclamos en su cara, en su balcón de Carondelet, sin tener que armar escudos humanos en sus alrededores, para solo escuchar de lejos las demandas de quienes no aceptan sus imposiciones.

Lo demás, es un chiste. Eso de que ahora a un policía se le ocurrió llevar una pistolita de paintball es una ridiculez que no cuadra con la cara seria del ministro Serrano. A las protestas ciudadanas hay que saberlas procesar. Para eso, primero hay que escucharlas, sin burlarse de sus voceros, sin reducirlos a la condición de tontos. Miren a su vecino, el presidente Santos, que tanto menospreció al descontento campesino. Intenten a estas alturas, aunque parezca tarde, ser un gobierno distinto, no como los mismos de siempre.

* El texto de Marlon Puertas ha sido publicado originalmente en el diario HOY.