Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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La Poplitica

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador

Las nuevas tecnologías y la dinámica comunicacional que vive el mundo actualmente tiene una repercusión directa en la manera de hacer política en Latinoamérica. El fenómeno Facebook, la inentendible característica humana de querer publicar todo, sociabilizar pensamientos y, últimamente, sentimientos se entienden como un fenómeno social que, a mi juicio, afecta e influye directamente a la política.

Víctor Cabezas

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador


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Las nuevas tecnologías y la dinámica comunicacional que vive el mundo actualmente tiene una repercusión directa en la manera de hacer política en Latinoamérica. El fenómeno Facebook, la inentendible característica humana de querer publicar todo, sociabilizar pensamientos y, últimamente, sentimientos se entienden como un fenómeno social que, a mi juicio, afecta e influye directamente a la política.

En el Ecuador vivimos una lucha mediática entre el oficialismo, tratando de informar e ilustrar al pueblo en torno a las decisiones, omisiones y actos políticos y por otro lado el periodismo privado tratando de contraponer argumentos, informar y desarrollar una actividad rutinaria en un medio evidentemente hostil. Sin embargo esta lucha se vive desde distintos ángulos de una manera muy peculiar; el Gobierno nos augura un Ecuador feliz e ideal cuando la prensa mercantilista,  los tirapiedras y la banca privada desaparezcan, esa es la felicidad concebida, un mundo feliz; la lucha por ganar el relato de la felicidad y el desarrollo determina la hegemonía política del Gobierno.

En la política actual, se experimenta una realidad muy peculiar; al vivir en un mundo evidentemente más social, comunicativo e interconectado, la esencia de la manera de hacer gobierno ha sufrido cambios sustanciales de gradación; hoy en día es más importante comunicar que gobernar,  el atributo del acto u omisión no es tan relevante como la manera en que se muestra público;  el Estado se vuelve un mecanismo masivo de publicaciones, slogans, figuras públicas, clichés, colores y discursos políticos atractivos. El arte de gobernar se convierte en la estrategia para vender la idea política, el desarrollo se reduce a lo inducido, a lo publicado, la política es una nueva arista de lo pop, del atractivo mundo de  las caras bonitas, los cuerpos caribeños y las sonrisas labiales. Los políticos son celebridades a las que se les protege, toma fotos y procura que dominen el medio televisivo, radial y últimamente de redes sociales. Se construye al político como toda una figura jet set.

Vivimos en una democracia de beatos y feligreses donde el Gobierno nos pide que aceptemos rituales, costumbres, frases, canciones y símbolos populares  que buscan hacer al régimen omnipresente, la coyuntura política es un show incesante donde  se aceptan agresiones, gritos,  sonrisas, coqueteos y excesos con el fin de que siga el reality show!

Si alguien ha visto una novela sabrá que la lógica melodramática nos dice que todo es valido para ganar el amor del hombre o mujer deseado o deseada, empero, en la Poplitica todo es valido para ganar el amor del pueblo y el relato de la hegemonía política. Me declaro adicto a observar telenovelas todos los domingos en casa, hoy en día me desvivo por Corona de Lágrimas y pienso que todo politólogo  debería conocer la lógica de los personajes, el diálogo y los conflictos en el melodrama, las caras, los gritos son muy parecidos a la coyuntura política; no culpo a los gobernantes por este fenómeno como no se culpa a los usuarios de Facebook por ese incomprensible ánimo de publicarlo todo, es solo la Poplitica, haciendo lo propio, ganando rating y aprobación la pantalla como medio democrático imperativo de movimiento y contento social.