Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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La derrota de Maduro en la OEA y la trampa de Unasur

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos

La declaración del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) que el 7 de marzo pasado expresó “solidaridad y respaldo a la institucionalidad democrática, al diálogo y a la paz en la República Bolivariana de Venezuela”, es sin duda una muestra de que socialismo del siglo XXI controla el voto de la mayoría de los estados miembros de la OEA quienes han buscado ayudar al dictador venezolano evitando la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Carlos Sánchez Berzaín
Miami, Estados Unidos


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La declaración del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) que el 7 de marzo pasado expresó “solidaridad y respaldo a la institucionalidad democrática, al diálogo y a la paz en la República Bolivariana de Venezuela”, es sin duda una muestra de que socialismo del siglo XXI controla el voto de la mayoría de los estados miembros de la OEA quienes han buscado ayudar al dictador venezolano evitando la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Sin embargo, la evidencia de que ha sido una resolución manipulada y el voto en contra de Estados Unidos, Canadá y Panamá con la inclusión de “reservas”, demuestran que, lo que parece un apoyo, sea en verdad una derrota para el dictador Maduro.
Veamos algunos datos  de la realidad objetiva. Hace un año hubiera sido imposible que el Consejo Permanente de la OEA se reúna siquiera para tratar un tema contra la dictadura de Venezuela. Ahora tuvo que hacerlo ante la realidad de que Maduro viola los derechos humanos, suprime la libertad de prensa, produce más perseguidos, detenidos y exiliados políticos, reprime, mata y aplica la estrategia castrista para sostenerse en el poder.

En Derecho Internacional una “reserva” es la declaración unilateral que hace un estado para excluir o modificar los efectos jurídicos de un instrumento internacional, en este caso de la declaración del Consejo Permanente.

Panamá estableció como reserva -entre otras- que “considera que el respaldo y aliento a las iniciativas y esfuerzos del gobierno de Venezuela puede interpretarse como una parcialización hacia el gobierno, frente al resto de los actores sociales”.

La reserva de Estados Unidos expresa: “Estados Unidos no puede respaldar esta declaración dado que no refleja adecuadamente el compromiso de la Organización de promover la democracia y los derechos humanos en el hemisferio. Además coloca a la OEA en una posición de parcialismo, lo cual no puede hacer. Específicamente el párrafo 2 sugiere, incorrectamente, que la supuesta necesidad de mantener el orden y el respeto por el principio de no intervención tiene prioridad sobre los compromisos de todos los estados miembros de la OEA de promover y proteger los derechos humanos y la democracia. La declaración contradice el artículo 2 de la Carta de la OEA y los principios consagrados en la Carta Democrática Interamericana”.

Las reservas son parte de la declaración y ponen en evidencia una manipulación política de una mayoría eventual que no respeta la libertad y la democracia. Una mayoría sometida que no cambia los hechos, solo muestra la existencia y ejercicio de una dictadura en Venezuela, la expone.

Una declaración de la OEA que no respeta la Carta de la Organización ni la Carta Democrática Interamericana es prueba de la existencia de una dictadura en Venezuela, si alguna faltaba.

Frente al fracaso en la OEA, el socialismo del siglo XXI ha pasado a utilizar UNASUR, que es un instrumento propio, ya usado en 2008 para consolidar al dictador boliviano Evo Morales, criminalizar, derrotar y perseguir a los defensores de la democracia en Bolivia.

Fue el dictador Hugo Chávez quien precisamente en una reunión en Santiago de Chile usó al grupo de países de lo que hoy se llama Unión de Naciones Suramericanas para afianzar la dictadura del siglo XXI en Bolivia. El resultado fueron jóvenes, líderes cívicos, sindicales, políticos, indígenas y ciudadanos asesinados, presos y exiliados… una de sus facetas se llama “el caso terrorismo”.

UNASUR acaba de resolver el envío de una misión de cancilleres a Venezuela para “asesorar al gobierno de Nicolás Maduro en un diálogo que permita la convivencia pacífica”, o sea para que el dictador se quede en el poder.

Maduro que no aceptó ninguna misión de la OEA, que la rechazó a gritos y con improperios, ahora celebra encantado la de UNASUR.

Si recordamos que UNASUR fue creada por Hugo Chávez y es usada por el eje Caracas-La Habana para estabilizar sus gobiernos dictatoriales en base a los intereses económicos que sostiene el petróleo venezolano, vemos que la acción de este organismo es una TRAMPA para la democracia y para quienes luchan por la libertad en Venezuela. Es una señal de alerta porque el proceso de intervención transnacional del socialismo del siglo XXI se ha puesto en marcha nuevamente.