Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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No escuchar los rumores

Alberto Molina
Quito, Ecuador

En un artículo anterior había señalado que “las misiones tanto de las FF.AA. como de la Policía están claramente señaladas en la Constitución. El Art. 158.- La protección interna y mantenimiento del orden público son funciones privativas del Estado y responsabilidad de la Policía Nacional. La palabra privativa según el diccionario de la RAE: ‘Propio y peculiar singularmente de alguien o algo, y no de otro’, esto aclara perfectamente la misión policial, el resto es manipulación y juego de palabras.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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En un artículo anterior había señalado que “las misiones tanto de las FF.AA. como de la Policía están claramente señaladas en la Constitución. El Art. 158.- La protección interna y mantenimiento del orden público son funciones privativas del Estado y responsabilidad de la Policía Nacional. La palabra privativa según el diccionario de la RAE: ‘Propio y peculiar singularmente de alguien o algo, y no de otro’, esto aclara perfectamente la misión policial, el resto es manipulación y juego de palabras.

No sólo que se está violando la Constitución, sino otras leyes, me refiero a la Ley de Seguridad Pública y del Estado, el Art. 35, que dice que una vez que el gobierno ha decretado el estado de excepción y por ende, la movilización de las FF.AA., éstas actuarán en apoyo de la Policía”.

Con el manido argumento de que “Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos”, se creía que era suficiente para que poder utilizar a las FF.AA. a su antojo, no bastó, el Ejecutivo se vio obligado a enviar una reforma a la Ley de Seguridad Pública y del Estado; aún así, sigue siendo inconstitucional, como señalo en mi artículo; ahora el Gobierno se ve obligado a hacer una “enmienda” para que las FF.AA. pueda actuar “legalmente” en la seguridad interna.

Otra de las preocupaciones de los uniformados, especialmente en servicio pasivo y con seguridad también en las filas de los activos (algún día van a pasar al retiro), era que la Espada de Damocles pendía sobre el Instituto de Seguridad Social de las FF.AA.; según se rumoreaba, iba a desaparecer y que pasaría a formar parte de la Seguridad Social Universal; el gobierno trata de neutralizar cualquier resquemor con la enmienda que dice: “El Estado garantizará el pago de pensiones jubilares a los miembros de las FFAA y de la Policía Nacional. Antes tenían que generarse instituciones que suplan al Estado”. Habría que esperar la materialización y la forma de aplicación de esta enmienda.

La señora Ministra de Defensa en días pasados ha estado muy activa, tanto en los medios de comunicación como en reuniones con los militares en activo; ha hablado sobre la modernización de las FF.AA. y ha señalado que el Ecuador no puede darse el lujo de tener unas Fuerzas Armadas esperando una guerra; se podría decir que es una opinión, por decir menos, poco afortunada, si sólo estarían los ejércitos esperando una guerra, hace rato debieron desaparecer los ejércitos europeos. Hace poco, la Ministra estuvo de visita en España y habló de convenios con militares españoles.

También señaló en una entrevista que los aviones Super Tucano suplían la falta de los radares en la frontera norte -otra desafortunada declaración; podemos señalar que estamos igual o peor que cuando sufrimos el ataque a Angostura, en marzo de 2008.

No escuchar los rumores ha pedido la Ministra de Defensa a los militares; normalmente a los rumores se los neutraliza informando, pero para que tenga efecto la información, la información y el informador deben ser creíbles.