Ecuador. Miércoles 26 de Julio de 2017
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El león, el ratón y nuestra política

Marco Antonio Morales
Quito, Ecuador

Una de las fábulas que más me ha gustado desde pequeño es la del león y el ratón.

El entender que no puedes menospreciar al otro, sin importar quién sea o quién seas, es indispensable en la vida.


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Esta, que es una lección para todas las personas, debería ser entendida mejor por toda nuestra clase política. La fábula nos enseña que la vida da vueltas, y que en ocasiones, aquella persona a la que decidiste dar una mano o no, puede encontrarse del otro lado y ser quien te pueda ayudar o arruinar.

En el Ecuador, no hemos logrado entender y poner en práctica el consejo de la fábula en el ámbito político. No hemos sido capaces de darnos cuenta que, en el péndulo de la política de nuestro país, los roles del león y el ratón simplemente van cambiando de bando. Es común que quienes están en el poder, regularmente menosprecien al otro, sin darse cuenta que en algún momento, va a ser necesaria su ayuda.

Discursos como aquel tristemente célebre, pronunciado por nuestra presidenta de la Asamblea, en el cual deseaba que “los ricos coman mierda” –replicando una anacrónica canción protesta-, no demuestra más que la búsqueda de un revanchismo político malsano, en donde está bien regocijarse en la desdicha del otro. Este revanchismo se observa en varias personas que han ocupado cargos de poder a lo largo de los años, desde la tiranía y autoritarismo de Juan José Flores, hasta algunas figuras del actual gobierno.

Se imaginan ustedes qué hubiese ocurrido con el mensaje de la fábula si el ratón, en lugar de ayudar a escapar al león, se hubiese aprovechado de su nueva posición de poder y le hubiese dejado sufrir por haberle amenazado de muerte. Pues eso ocurre en política cuando aquellos que no tenían el poder lo alcanzan y en lugar de ser humildes, se aprovechan del mismo para “vengarse” de aquel que lo tuvo antes.

Durante ya varios años, el gobierno menospreció a gran parte del sector económico privado, suponiendo que el sector público podía llenar cualquier vacío que crease la ausencia de la participación privada. Ahora que se ha visto en aprietos, ha decido pedir la ayuda de ese grupo que hasta hace poco fue menospreciado. De pronto, el león está pidiendo ayuda a aquellos que fueron vistos como ratones.

Espero, por el bien de todos, que finalmente entendamos el mensaje de la fábula, que quienes fueron tratados como ratones actúen a la altura, que ayuden al león en aprietos, que no se regocijen por verlo en apuros y lo hagan sufrir por tantas amenazas que recibieron antes. Espero que el león también aprenda la lección, no se puede menospreciar al otro, pues en algún momento va a ser indispensable su ayuda.

@mmoralesEC