Ecuador. lunes 23 de octubre de 2017
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Otra provocación a Fuerzas Armadas

Alberto Molina Flores
Guayaquil, Ecuador

El asambleísta Octavio Villacreses, de Alianza PAIS, ha propuesto reformas a la Ley de Personal de las Fuerzas Armadas, sin el más mínimo conocimiento de lo que es y significa la profesión militar; con seguridad, sin consultar con nadie que conozca del tema.

Alberto Molina

Jamás habrá escuchado hablar de los científicos sociales, que tratan sobre las ciencias militares como Max Weber, Samuel O. Huntington, Morris Janowitz, Charles C. Moskos, Bengt Abrahamsson, etc.


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Quién puede dudar la existencia de las históricas Fuerzas Armadas como organización social compleja y profesional orientada constantemente a la preparación para la defensa nacional. Organización jerarquizada y piramidal por su propia naturaleza.

El asambleísta de marras en el citado proyecto, en la exposición de motivos plantea una interrogante: “¿existe realmente la profesión militar?”, es decir, para Villacreses los científicos sociales citados no conocen nada de la profesión militar y los emplaza con su interrogante.

Siguiendo el malhadado proyecto, dice: “Que las Fuerzas Armadas en forma equivocada los divide en Institutos de formación para oficiales y para la tropa, generando una discriminación entre integrantes de las Fuerzas Armadas”; además, propone que se elimine las palabras Oficiales y Tropa y se reemplacen por “personal de Fuerzas Armadas”. Hay que señalar para conocimiento del asambleísta que no hay en el mundo una organización militar en las que no exista esa clasificación, es decir oficiales y tropa, porque las responsabilidades son diferentes de unos y de otros y necesariamente hay que formarles para que asuman esas responsabilidades y eso no significa discrimen. El oficioso asambleísta desconoce que en la Policía Nacional existe igual clasificación, es decir oficiales y tropa. ¿Por qué sólo en las Fuerzas Armadas plantea que se “borre las palabras oficiales y tropa”?

Entre otros desatinos dice que la “profesión militar” no se registra en la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología. Hay que indicarle al legislador que las profesiones no se registran, sino los títulos. El Asambleísta no se ha enterado que las escuelas militares, del Ejército, Marina y Aviación, son institutos de educación superior y los oficiales que egresan lo hacen con un título de tercer nivel y de los institutos de formación de tropa, egresan con el título de tecnólogos; luego, oficiales y tropa tienen la libertad de escoger y estudiar cualquiera de las carreras que ofrece la Universidad de las Fuerzas Armadas, uno de los institutos de mayor prestigio del país.

Esta es una muestra más de cómo se legisla, con desconocimiento, irresponsabilidad y revanchismo; sobretodo, cuando se trata de las Fuerzas Armadas. Una nueva provocación a las Fuerzas Armadas, en el afán de dividirlas, de debilitarlas y de socavar su bien ganado prestigio.

  • Alberto Molina Flores es coronel (r) de las Fuerzas Armadas del Ecuador