Ecuador. Sábado 3 de diciembre de 2016
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Moradores del barrio Bolaños rechazan la Solución Vial Guayasamín

Barrio Bolaños, en la entrada de Quito por el túnel Guayasamín.

Quito.- Era uno de los temas con los que se encontró Mauricio Rodas al asumir la alcaldía de Quito. Por eso su administración planteó la Solución Vial Guayasamín, como una de las opciones para resolver los problemas de tráfico para ingresar y salir de la ciudad desde el centro norte, el Parque Argentina.

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Para muchos conductores de vehículos había la necesidad, además, de conectar a la ciudad con los valles de Tumbado y los Chillos de una forma que no genere pérdida de tiempo para los quiteños, estacados por horas en el tráfico.

Hoy, se calcula que por el túnel Guayasamín transitan 10.000 vehículos más de lo estimado cuando se construyó el mismo, en la alcaldía de Paco Moncayo. En esa época, la idea era construir dos túneles, pero sólo hubo dinero para uno. Actualmente, están pasando 38.000 vehículos diarios por el túnel, se calcula que la Solución Vial Guayasamín podrá recibir a 40.000 vehículos adicionales. Es decir, la Plaza Argentina se convertiría en la entrada principal del norte de la ciudad y uno de los principales lugares de confluencia vehicular, lo cual, a criterio de muchos, aumentará la congestión en la zona.

Esta no es la opinión del Municipio, por el contrario, la administración de Rodas tiene urgencia en implementar la Solución Vial Guayasamín como mecanismo para resolver el problema de congestión para entrar a la ciudad. El proyecto implica la construcción de un puente de 500 metros que tendrá tres carriles y estará 120 metros elevado sobre una quebrada. La obra se hará por medio de un convenio entre el Municipio de Quito y la China Road and Bridges Corp. La construcción durará 28 meses y costará 131 millones de dólares.

En esa quebrada se encuentra el barrio Bolaños, en la ladera entre el túnel Guayasamín y la Av. Simón Bolívar. Si bien la construcción de la Solución Vial Guayasamín, según alertan sus críticos, implicará para la ciudad graves problemas de daño ambiental y congestión vehicular en el sector del Parque Argentina, el mayor problema, en realidad, tiene que ver con los moradores de ese barrio.

Ellos se quejan, incluso, de falta de socialización del proyecto. El municipio dice que los pasados 16 y 30 de abril hubo socializaciones. En todo caso, a ellas no han asistido todos los miembros del barrio Bolaños que se verían afectados con este proyecto de la Alcaldía. Por eso, desde el pasado 2 de junio, se concentran en la Plaza Argentina (principalmente los días jueves) para manifestar su descontento y rechazo. También han concurrido moradores de la Diego de Almagro, la González Suárez y Bellavista, entre otros.

Según Verónica Ninahualpa, en diálogo con La República.EC, el barrió Bolaños surgió en los años veinte del siglo pasado. En la actualidad, allí viven alrededor de 80 familias. El paso elevado que se construirá en la Solución Vial Guayasamín, pasa por encima de sus casas, condenándolas a la sombra. Gran parte de esos terrenos y viviendas serán expropiadas.

El gran conflicto que surge con la expropiación es que, por la zona geográfica en la que el barrio se encuentra, el catastro de esos predios es cero. Ninahualpa afirma que, de todos modos, el Municipio ofrece pagar 25 mil dólares como indemnización por esos terrenos.

En el caso de ella la suma es irrisoria porque el terreno en el que vive (que su padre heredó de su abuelo), tiene más de 2000 metros y su casa, ha costado 25 años de trabajo (ella calcula más de 60 mil dólares). La situación se repite con decenas de familias.

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Ese es el drama que viven algunas familias del Barrio Bolaños, por eso le piden al alcalde Rodas que, más allá de lo que diga las disposiciones que establecen el catastro cero, el Municipio acceda a pagar precios justos por sus predios, que les permita retomar su vida en otro sitio, sin que se vea afectada la calidad de la misma. Lo óptimo sería, según han dicho, una reubicación en un lugar en el que puedan vivir en las mismas condiciones en que lo han venido haciendo o, si eso no es posible, que en la expropiación se pague un precio justo para retomar su vida en terrenos similares a aquellos en los que hoy viven. (I)

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