Ecuador. Martes 27 de septiembre de 2016
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Se observa un racismo subyacente en el voto por el Brexit

In this photo illustration the European Union and the Union flag sit together on bunting on March 17, 2016 in Knutsford, United Kingdom. The United Kingdom will hold a referendum on June 23, 2016 to decide whether or not to remain a member of the European Union (EU), an economic and political partnership involving 28 European countries which allows members to trade together in a single market and free movement across it's borders for cirtizens.

LONDRES (AP) — La decisión británica de abandonar la Unión Europea habría sido una decisión consciente de sacrificar la estabilidad económica a cambio del derecho de detener el flujo de inmigrantes, según algunos políticos y académicos británicos, que agregan que el Brexit fue impulsado en parte por el racismo.

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En una campaña enconada, caracterizada por denuncias de prejuicios raciales, muchos líderes de las finanzas globales advirtieron que la salida del bloque europeo daría lugar a una incertidumbre financiera prolongada. El viernes, la libra cayó a su nivel más bajo en 30 años.

“La gente o bien lo daba por descontado o decidieron que el precio de la soberanía y de detener las horas de migrantes bien vale el golpe a la economía”, dijo Brian Klaas, investigador de economía comparada en la London School of Economics.

“Este es un momento global de miedo”, dijo Klaas, que se compara con el auge del virtual candidato republicano estadounidense Donald Trump.

“Tanto los votantes por Trump como los trabajadores desilusionados del norte de Inglaterra han resuelto que son víctimas de la globalización y que la causa de sus sufrimientos es una burocracia remota”, dijo. “Este es un voto de protesta, aunque sea equivocado”.

La semana pasada, un activista por la salida develó un cartel en que aparecía una larga fila de inmigrantes no blancos cruzaron Europa y la leyenda “PUNTO DE RUPTURA”. Se calificó el mensaje de racista, pero el líder del Partido Independentista del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés), Nigel Farage, dijo que no podría “ofrecer disculpas por la verdad”.

“Esta clase de campaña no tiene nada de sutil, es comparable con la propaganda nazi y es francamente racista”, dijo David Gilborn, especialista en relaciones entre las razas en la Universidad de Birmingham. “Es notable que la gente votara por esto a pesar de las representaciones tan vulgares de racismo”.

Farage negó que el cartel fuera racista y sostuvo que el problema principal de la inmigración es que Gran Bretaña ha cedido el control de sus fronteras a la burocracia de la Unión Europea. Dijo que su posición de siempre es que “debemos abrir nuestros corazones a los auténticos refugiados y que la mayoría de la gente que llega al Reino Unido -como lo demuestra el cartel- son varones jóvenes”. “La UE ha cometido un error fundamental que pone en riesgo la seguridad de todos”, dijo Farage y añadió que la aceptación de refugiados sirios vuelve al continente más vulnerable a los ataques terroristas.

Desde la creación del UKIP ha rechazado las acusaciones de racismo y señalado que cuenta con candidatos negros y de las minorías étnicas. Su argumento es que la mano de obra barata perjudica a los trabajadores británicos.

Gilborn dijo que los partidos de derecha no son los únicos que sustentan esas posiciones, ya que los partidos tradicionales han adoptado gradualmente políticas contra la inmigración. Los conservadores del primer ministro David Cameron han reiterado su intención de poner coto a la inmigración, dijo. “Generaron un clima de xenofobia y no pudieron contrarrestarlo”.

El político laborista y ex comisionado europeo Peter Mandelson sostuvo que en el fondo lo que preocupaba a los británicos no era tanto la Unión Europea en sí como los problemas de la inmigración.

“La campaña a favor de la salida agitó de manera totalmente irresponsable sus pasiones y emociones”, afirmó.

Gilborn expresó la esperanza de que la salida obligue a Gran Bretaña a enfrentar el racismo subyacente en la sociedad. El mismo arzobispo de Canterbury, dijo, dio legitimidad al miedo a los migrantes cuando dijo que era “indignante” tachar de racistas a las personas que tienen semejantes inquietudes.

“En particular en las comunidades frágiles -y cuando era clérigo trabajé en muchas zonas con comunidades muy frágiles- hay verdadero miedo”, dijo el arzobispo Justin Welby. “¿Qué pasa con la vivienda? ¿Qué pasa con el empleo? ¿Qué pasa con el acceso a los servicios de salud? Hay mucho miedo”.

Según Gilborn, “el debate sobre la UE se basó en buena medida en la idea de que la ‘gente común’ se ve amenazada por ‘el otro’, es decir, la gente que no es como uno”. (I)

Por MARIA CHENG, Associated Press

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