Las proyecciones oficiales de crecimiento, cada vez más carentes de lógica y rigor

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3 Ene 2017

A finales de la semana pasada el Banco Central del Ecuador (BCE) presentó el boletín de cuentas nacionales correspondiente al tercer trimestre de 2016 y las proyecciones oficiales de crecimiento tanto para el año pasado completo como para 2017. Si bien en este mismo espacio hemos señalado varias inconsistencias en las previsiones de crecimiento que ha presentado el BCE en los últimos meses, las nuevas cifras dan cuenta de una falta de lógica y de rigor ya alarmantes en una institución que, además de manejar los depósitos públicos, las reservas bancarias y el dinero electrónico, está a cargo de generar estadísticas básicas para conocer la evolución de la economía nacional.

Para 2016 el BCE mantiene su previsión de contracción de 1,7%. Según un tuit publicado en la cuenta oficial de la institución, ese resultado se explica en “0,7% por el terremoto y 1% por el pago a Oxy”, pobre explicación que parece desconocer que, según las propias cifras oficiales hasta el tercer trimestre, la contracción económica es casi generalizada e incluye a actividades en las cuales el terremoto y la reasignación de recursos para el pago a la Oxy deberían haber tenido un impacto apenas marginal. Pero más allá de esa “aclaración” que pretende deslindar a la política económica de su responsabilidad en la complicada situación actual, las previsiones que el BCE mantiene para 2016 muestran una total inconsistencia con las cifras ya publicadas hasta el tercer trimestre.

Por ejemplo, en el acumulado de enero a septiembre de 2016 las importaciones (medidas en dólares constantes, es decir, en volumen) cayeron 10,3% frente a igual período de 2015. El BCE, sin embargo, proyecta para el año completo una caída de 21,2%, lo que significa que en el último trimestre las importaciones deberían haber registrado una contracción interanual de 56,7%. Al contrario, para los “otros elementos del PIB”, concepto que se refiere principalmente a los impuestos a los bienes y servicios (IVA, ICE, aranceles), el BCE prevé un crecimiento en 2016 de 14,5%, pese a que hasta el tercer trimestre ese concepto acumula una caída de 5,5%, consistente con la contracción en las importaciones y en el consumo de los hogares (-3,3%). Es decir, en el último trimestre los “otros elementos del PIB” deberían haber crecido 81% para alcanzar la previsión del BCE. En tanto, la economía en su conjunto, que desde el tercer trimestre de 2015 registra cinco caídas interanuales consecutivas (la última de -1,6%), debería haber crecido 1,1% en el cuarto trimestre de 2016 para alcanzar la proyección oficial. Acaso anticipándose a las suspicacias que un resultado así puede despertar, el nuevo ministro coordinador de la Política Económica y ex gerente del BCE, Diego Martínez, ya anticipó en una entrevista que el último trimestre fue “extraordinariamente bueno”.[1]

Un análisis aparte merecen las exportaciones, que en el acumulado hasta el tercer trimestre de 2016 registran un crecimiento nulo (0%) frente a igual período de 2015, pese a lo cual para todo 2016 el BCE proyecta una contracción de 8,2%, lo que implicaría un desplome interanual de 33,5% en el último trimestre. Esta cifra, ya de por sí carente de lógica, resulta aún más incoherente al considerar que el mismo BCE prevé que en 2017 las exportaciones crecerán 11,9%, es decir, las proyecciones oficiales para este año no toman en cuenta las tendencias contempladas en las proyecciones de la misma fuente para 2016. Más allá de esa inconsistencia, ¿en qué se basa el crecimiento de 11,9% que el BCE prevé para las exportaciones en 2017 y que sustenta el crecimiento de 1,4% proyectado para la economía en su conjunto? Si bien la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea es una noticia positiva para el sector exportador nacional, lo es porque permite que los productos ecuatorianos mantengan (y en pocos casos mejoren) las condiciones preferenciales de acceso al mercado europeo y no estén en desventaja frente a otros competidores, lo que no significa que las exportaciones a ese destino (que corresponden a productos no petroleros) vayan a crecer de manera importante, menos aún en un plazo de apenas un año. A esto hay que sumar que para 2017 se anticipa que la FED continúe elevando las tasas de interés referenciales en EE.UU., lo que puede derivar en una nueva apreciación del dólar que afecte a la competitividad de los productos nacionales. En el caso de las exportaciones de petróleo, si bien se espera un leve aumento en el precio del crudo, al calcular el PIB se toma en cuenta el VOLUMEN de las exportaciones (es decir, la cantidad de barriles de crudo exportados), para el cual no hay elementos que permitan prever un aumento importante, menos aún cuando el acuerdo entre los miembros de la OPEP establece un recorte del 4,7% en los niveles de producción. O el Gobierno del que el BCE es parte no piensa cumplir el acuerdo o las proyecciones no lo han tomado en cuenta.

Para 2017 el BCE proyecta que continúen cayendo la inversión (-5,2%) y el consumo de los hogares (-0,8%) –lo que llevaría el consumo privado a niveles similares a los de 2013 y la inversión a los de 2011, sin considerar que las caídas podrían ser mayores a las previstas–, pese a lo cual el mismo BCE espera, a la vez, que crezcan las importaciones y los “otros elementos del PIB” (como se señaló, impuestos a los bienes y servicios). Finalmente, si bien un ajuste fiscal luce inevitable en 2017, ya que el ritmo de endeudamiento de 2016 (que rondó los $14.000 millones) no es sostenible este año, el BCE espera que el consumo público aumente en 1,1%.

Con todas estas inconsistencias, la institución oficial, ahora encabezada por la ex viceministra de Finanzas, Madeleine Abarca, prevé que este año la economía nacional crezca 1,4%. El mayor problema con esta previsión, a todas luces demasiado optimista, no es que sirva para alimentar el discurso oficial de una presunta recuperación (funcional al Gobierno en época de campaña electoral), sino que si las medidas económicas se basan en esa previsión no servirán para corregir los enormes desequilibrios que enfrenta el país.

[1] Ver: http://www.eluniverso.com/noticias/2017/01/03/nota/5978104/dejaremos-situacion-completamente-manejable

 

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