Assange y Assad: con un Ass… ¡ya es suficiente!
Quito, Ecuador
Para aquellos que hablan inglés, las tres primeras letras del apellido de nuestro ilustre invitado en la sede diplomática en Londres, y del ahora posible candidato al asilo Bashar al Assad, son utilizadas peyorativamente para describir a personajes antipáticos y hasta aborrecibles. Debo reconocer que ni el señor Assange, y menos aún el señor Assad, simbolizan nada que yo pueda considerar admirable o por lo menos rescatable. Para ahondar mi rechazo hacia lo que representan, como ecuatoriano, no logro hacer ningún tipo de remota conexión, entre ambos protagonistas y nuestros intereses y valores nacionales.
