Ecuador. Domingo 28 de Mayo de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Juan Gabriel Vásquez: La literatura tiene un profundo contenido de rebelión

CARTAGENA (COLOMBIA), 01/02/2016.- Fotografía del 31 de enero de 2016 del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez durante una entrevista con Efe en Cartagena (Colombia), en el marco del XI Hay Festival que se realiza en esta ciudad. A sus 42 años, con siete novelas publicadas y en plena madurez creativa, Vásquez es uno de los referentes literarios de América Latina y tiene claro que "la literatura como actividad tiene un profundo contenido subversivo, de rebelión". EFE/RICARDO MALDONADO ROZO

Cartagena (Colombia), (EFE).- A sus 42 años, con siete novelas publicadas y en plena madurez creativa, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez es uno de los referentes literarios de América Latina y tiene claro que “la literatura como actividad tiene un profundo contenido subversivo, de rebelión”.

“El lector y el escritor escriben y leen novelas porque no les gusta el mundo como está hecho, el caos de la supervivencia humana, el dolor, el conflicto. La literatura es el espacio donde vivimos vidas que no nos tocaron en suerte, hacemos aprendizajes humanos y morales mucho más completos”, dijo a Efe en una entrevista tras su participación en la edición colombiana del Hay Festival.

Ese principio está muy presente en la elaboración de su trabajo, siempre con la necesidad de rebelarse contra la “perspectiva tan reducida que tenemos: una sola vida” y “la consciencia de nuestra propia mortalidad”, apuntó.

“El espíritu de rebelión cuando escribo tiene que ver con el rechazo del desorden de la vida, que el conflicto y el dolor no tienen sentido y la literatura intenta imprimírselo”, dijo.

Todo ello genera que el lector y escritor de novelas sean muy críticos y aprendan “muy pronto a cuestionar la realidad, a cuestionar a los poderes que le dan forma a su realidad”.

Eso lleva a que los poderes dictatoriales y fácticos, vengan de donde vengan, “se enfrenten a la novela y a la ficción porque es un terreno donde los practicantes suelen ser contestatarios”, en opinión del autor.

En total, Vásquez ha publicado siete novelas “Los informantes”, “Historia secreta de Costaguana”, “El ruido de las cosas al caer”, “Las reputaciones” y la más reciente, “La forma de las ruinas”.

También es autor de “Persona” y “Alina”, escritas con 23 y 25 años, de las que ha tratado de desprenderse con el paso del tiempo, así como de un libro de cuentos, una biografía de Joseph Conrad y un ensayo.

El ganador del premio Alfaguara en 2011 es un hombre peculiar que también ha hecho una pequeña intervención en la música, la canción “Y tú”, compuesta junto al cantante Fonseca y dedicada a su esposa por su 40 cumpleaños.

Sin embargo, su principal ocupación sigue siendo la escritura, un oficio que le absorbe cuando encuentra “una historia que describe algo importante”, detalló.

“Así fue en ‘La forma de las ruinas’ que sale de ese momento en que un médico importante en Bogotá me pone en las manos los restos humanos de grandes víctimas de nuestro pasado violento como (el general Rafael) Uribe Uribe y (el caudillo liberal Jorge Eliécer) Gaitán”, señaló.

Esos encuentros fortuitos con las historias que después derivan en sus novelas pasan por un período de incubación, ya que el propio Vásquez se define como un escritor “de tiempos muy largos”.

“Lo cual no es muy económico a nivel práctico pero así trabaja mi cabeza, pasan muchos años en los que el tema de emoción de un día determinado se va quedando mientras que otros que me llevaron en el tiempo van desapareciendo”, comentó.

Ese fue el caso de “La forma de las ruinas”, una novela en la que se acerca a la herencia que la historia tiene sobre los ciudadanos de un país como Colombia, marcado por la violencia y el conflicto armado.

Vásquez se ha posicionado no solo como una de las figuras clave de la literatura en América Latina, sino también como un prestigioso columnista en medios de su país.

Eso no le impide ser consciente de lo más importante: “seducir al lector en cada verso, en cada página”, matizó.

Esa atracción comienza en el propio título de las obras y en las pinceladas de versos que adelantan la novela para capturar la atención.

La elección es deliberada y toma su tiempo: “Surgen de metáforas que comienzan y luego se van ampliando”.

Puso como ejemplo una de sus grandes novelas, “El ruido de las cosas al caer”, que relata un accidente de aviación para luego, según sus palabras, ir “envolviendo otras partes de la novela”.

“Es un destino humano que se cae, un destino familiar y luego de todo un país que está al borde del precipicio”, añadió sobre su técnica que siempre incluye “métrica y cadencias de un buen verso”, concluyó. EFE (I)