Ecuador. Jueves 29 de septiembre de 2016
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Sesenta años de Tom Hanks, la cara amable de Hollywood

Tom Hanks, actor. Foto de Archivo, La República.

Redacción internacional (EFE).- Ha sido un niño grande, un enfermo terminal, un náufrago, un capitán, un astronauta, un espía forzoso y hasta un asesino, pero además de una buena interpretación, Tom Hanks ha puesto en cada uno de esos papeles un grado de bondad que le ha coronado a sus 60 años como la cara amable de Hollywood.

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Con dos Óscar de cinco nominaciones y una imagen pública impecable, Hanks se ha ido convirtiendo con el paso de los años en el actor sólido al que confiar cualquier papel aunque siempre dentro de un estilo clásico y elegante.

Considerado por muchos el heredero de James Stewart y calificado como “el mejor actor del mundo” por Robert Zemeckis, que le dirigió en “Forrest Gump” (1994) y “Cast Away” (2000), si algo caracteriza a este californiano es el representar a la perfección al “hombre de la calle” en el cine estadounidense, como señaló el Instituto Americano del Cine al darle un premio a su carrera.

Nacido el 9 de julio de 1956 en Concord (California), Hanks fue un niño y adolescente tímido pero con una gran vertiente cómica que volcó en la interpretación al llegar a la universidad, empezando en el teatro en Sacramento antes de mudarse a Nueva York para debutar en el cine.

Su primer papel fue en una película de terror, “He knows You’re Alone” (1980), sin dejar de lado el teatro y apariciones en diversas series de televisión, como “Bosom Buddies” o “Family Ties”.

En la televisión fue donde empezó a explotar una vis cómica y una personalidad entre torpe y tierna que fue lo que le hizo destacar en sus primeros títulos en el cine, como “Splash” (1984), “Bachelor Party” (1984) o “The Money Pit” (1986).

Pero su primer gran éxito llegó de la mano de Josh un niño que se transformaba en adulto de la noche a la mañana por medio de la intervención de un busto de mago de feria en “Big”.

Hanks demostró con ese papel que era capaz de mucho más que de interpretar papeles cómicos en películas menores y consiguió su primera nominación al Óscar y, sobre todo, una inmensa popularidad por la dulzura con la que interpretó al personaje.

Tras ese gran éxito, encadenó una serie de películas fallidas, como “Joe contra el volcán” (1990), “La hoguera de las vanidades” (1990) o “Ellas dan el golpe” (1992).

Con “Algo para recordar” (1993), junto a Meg Ryan, volvió al cine amable y romántico que le funcionaba bien, pero no quería limitarse a esos papeles, como demostró con “Philadelphia” (1993), en la que es para muchos la mejor interpretación de su carrera.

Era un abogado homosexual y enfermo de sida que denuncia a su bufete por despedirle a causa de su enfermedad. Se llevó un Óscar que estaba cantado, dio un giro radical a su carrera e hizo más por la concienciación sobre el virus que la mayoría de las campañas de sanidad anteriores.

Y cuando parecía que había tocado techo, tan solo un año después le llegó uno de esos papeles que marcan una carrera.

Volvió a hacerse con el Óscar por “Forrest Gump”, su película más conocida, en la que da vida a un hombre que sufre un leve retraso metal y motor, que no le impide realizar más logros que la mayoría mientras es testigo de la realidad estadounidense desde los años cuarenta a los ochenta.

El prestigio de Hanks siguió subiendo enteros con películas con las que siguió demostrando que sabía imprimir veracidad a cualquier personaje que le propusieran. “Apollo 13” (1995), “Saving Private Ryan” (1998), “You got an e-m@il” (1998), “The green mile” (1999), “Cast Away” (2000) o “Road to Perdition” (2002) contribuyeron a crear una carrera envidiada por todos los actores de su generación.

Pero Hanks no se durmió en los laureles y siguió eligiendo los papeles que mejor iban con su personalidad.

Así llegó “The Terminal” (2004), la más taquillera “Da Vinci Code” (2006) o “Charlie Wilson’s War” (2007), sin olvidar que es la voz en la versión estadounidense de uno de los personajes cinematográficos de animación más populares de todos los tiempos, el Woody de “Toy Story”.

En los últimos años ha encarnado nada menos que a Walt Disney en “Saving Mr. Banks” (2013) y a un ciudadano corriente metido a espía en su última gran interpretación, la de James Donovan en “Bridge of Spies” (2014).

Una película que supuso una nueva colaboración con Steven Spielberg, con el que ha formado un interesante binomio en “Saving Private Ryan”, “Catch me if you can” o en las miniseries “Band of Brothers” y “The Pacific”.

Una enorme lista de grandes películas que hacen de Hanks uno de los actores más respetados de la cinematografía actual y uno de los más rentables de Hollywood.

A lo que se une una perfecta imagen pública por su amabilidad y por la ausencia total de escándalos, algo poco habitual entre las estrellas del cine.

Padre de cuatro hijos -uno de ellos, Colin, es también actor-, y casado en segundas nupcias con la actriz Rita Wilson desde 1988, Tom Hanks es lo más parecido a una estrella del cine clásico que existe en el cine de hoy. EFE (I)

agf/sm

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