Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Tensiones con Rusia han nutrido, como nada antes, el patriotismo en Ucrania

Odessa (Ucrania), 1 oct (EFE).- Cuatro meses después de la tragedia de Odessa, cuando una manifestación en favor de la unidad de Ucrania terminó con la muerte de 48 personas vinculadas al movimiento prorruso, el patriotismo parece más fuerte que nunca en esta región, históricamente influenciada por Rusia.


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Rusia, con sus acciones, ha provocado una suerte de renacimiento del patriotismo en los ucranianos”, confirma el gobernador de Odessa, Igor Palytsia, a un grupo de periodistas extranjeros en la sede de la administración regional.

“Hemos visto cómo la gente se ha posicionado, ante todo, del lado de Ucrania. Si hay algo bueno que (el presidente Vladimir) Putin ha conseguido ha sido unir a la población”, agrega el político.

Palytsia empezó su mandato tres días después de la tragedia ocurrida el pasado 2 de mayo, cuando una manifestación de miles de personas en favor de la unidad del país fue atacada por militantes prorrusos que terminaron encerrados en una sede sindical a la que se prendió fuego, causando, además de los muertos, dos centenares de heridos.

La opinión de Palytsia, quien escaló posiciones en política bajo el ala protectora del oligarca ucraniano y gobernador de Dnipropetrovsk, Igor Kolomoyskyi, es compartida por ciudadanos de los más diversos horizontes, pero que tienen en común usar el ruso como su primera lengua.

“Odessa siempre ha sido una ciudad internacional, nos creíamos casi independientes, como Mónaco, pero la política agresiva de Putin nos ha hecho sentirnos más ucranianos que nunca”, dice Svetlana Sivkova, propietaria de un restaurante italiano en el corazón comercial de la ciudad.

Sivkova asegura que no idealiza al gobierno de Petró Poroshenko, pero que lo apoya en su decisión de parar la guerra a pesar de que para ello debió hacer concesiones a las regiones de Lugansk y Donestk, corazón de la insurrección separatista prorrusa.

Tras el acuerdo del alto al fuego alcanzado hace cerca de un mes, el Gobierno ucraniano aceptó, en una segunda tanda de negociaciones, conceder a las regiones de Lugansk y Donestk un grado de autonomía de la que no goza ninguna otra región en el país.

“El patriotismo ha crecido mucho. Varias de las personas con las que trabajo son de nacionalidad rusa, pero ellos no han dudado en participar en colectas de dinero, de ropa y otros artículos básicos para los hospitales donde están los soldados heridos en el este”, dice Tatiana Korpusova, especialista en numismática en el Museo Etnógrafico de Odessa.

Por su parte, la responsable de las visitas turísticas a la famosa opera de Odessa, Emilia Botovkina, recuerda que antes de los eventos del 2 de mayo, “muchos amigos pensaban que nuestra región necesitaba acercarse más a Rusia, pero después de la gran agresión que sufrimos creemos que Rusia sólo nos quiere utilizar en su conflicto con Ucrania”.

Una parte de la población de Odessa, la tercera ciudad más importante de Ucrania con un millón de habitantes, considera que una de las razones por las que pueden estar en riesgo es su proximidad con Transtinia, una zona prorrusa secesionista de Moldavia localizada a apenas 70 kilómetros de distancia.

En algunos habitantes de Odessa ese temor es muy concreto, como lo siente Irina Shershun, quien cree que Rusia puede, en algún momento, intentar controlar Odessa por encontrarse “en la zona de pasaje” hacia Transtinia, de donde es originario su esposo.

“Si nadie entiende cuál es el interés que Rusia puede tener en Lugansk y Donestk luego de haberse quedado con Crimea, entonces por qué no tendría estas mismas intenciones con Odessa”, se pregunta la negociante.

La perplejidad se ha convertido así en un sentimiento corriente entre los ucranianos, que no comprenden las razones que han provocado el conflicto en la región oriental de su país y que está poniendo cada vez más de rodillas la economía nacional.

“Qué les faltaba, por qué se amotinaron contra Ucrania. No había motivos para que lo hicieran, todos hablamos ruso, nadie nos los prohíbe y quienes dicen lo contrario mienten. Y esta libertad en Rusia no existe”, dice por su parte Regina Butrimova, quien trabaja en la instalación de pequeños negocios.

Puesta a la hora de elegir entre la Rusia de sus padres y abuelos -cuya lengua usan en su vida diaria y bajo la cual han crecido culturalmente, a través de su literatura, su música y su cine- y la Ucrania en la que han nacido o a la que emigraron, la mayoría de habitantes de Odessa parecen haber optado claramente por la segunda.

Nadie niega, sin embargo, que persiste una minoría prorrusa, pero que ésta -en vista de las tensiones actuales y de lo ocurrido el 2 de mayo- prefieren hoy mantenerse muy discretos y guardar sus opiniones para si mismos. EFE