Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Atentado de la AMIA, asignatura pendiente de la democracia argentina

Foto de Archivo: La República.

Buenos Aires, 21 ene (EFE).- La muerte del fiscal Alberto Nisman es el más reciente capítulo de una de las mayores tragedias de la historia reciente argentina, el atentado contra la mutual judía AMIA, que, veinte años después, sigue sin resolverse y se ha convertido en una asignatura pendiente de la democracia argentina.


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Tras veintiún años de investigación, siete cambios de Gobierno, dos jueces y varios fiscales, el Estado argentino se muestra incapaz de resolver el mayor ataque contra la comunidad judía perpetrado en el continente americano.

Pese a las acusaciones, que han oscilado desde hipótesis que apuntaban a Siria a las presuntas responsabilidades iraníes, pasando por los rastros locales, la Justicia aún no ha condenado a nadie por el coche-bomba que destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994 y dejó 85 muertos y unos 300 heridos.

Pero el fracaso no solo involucra al Poder Judicial, sino también al resto de estamentos del Estado, que en las últimas dos décadas han pasado por manos de fuerzas políticas de todos los colores sin lograr avances significativos en la causa.

Tras el atentado, en el mandato de Carlos Menem (1989-1999), la causa quedó bajo la responsabilidad del juez Juan José Galeano hasta su destitución en 2005 por “mal desempeño”.

Durante esos años se investigó a diplomáticos iraníes e incluso a la propia Policía bonaerense, pero los imputados por las supuestas conexiones locales del atentado fueron exculpados en 2004 por falta de pruebas.

El tribunal apuntó entonces que el Estado y Galeano habían “armado la causa para encontrar culpables a cualquier precio” y denunció a varios funcionarios del Gobierno de Menem, con lo que se abrió un proceso paralelo por presunto encubrimiento y desvío de la investigación.

En la causa se “perdieron” más de 60 cintas con escuchas telefónicas de espías a los presuntos integrantes de la conexión local que cooperó con los terroristas.

Con la llegada al poder de Néstor Kirchner (2003-2007), la causa tomó un nuevo impulso con la creación de una comisión de investigación que quedó a cargo del fiscal Alberto Nisman, quien en 2006 acusó a Irán de ser autor intelectual del atentado y a la agrupación Hizbulá de ejecutarlo.

Un año después, Nisman también pidió la detención y procesamiento del expresidente Menem, de su hermano Munir, del juez Galeano, del exjefe de la Policía Metropolitana Jorge “Fino” Palacios y el extitular de los servicios secretos Hugo Anzorreguy por presunto encubrimiento de la investigación.

Sin embargo, un cable filtrado por Wikileaks en 2011 mostró que el Gobierno de Estados Unidos presionó a Nisman para que centrara sus esfuerzos en los presuntos autores del atentado y no en el papel del Ejecutivo menemista.

La causa quedó paralizada, con Irán como principal foco de acusaciones, hasta que en 2009, bajo el primer mandato de Cristina Fernández, la Corte Suprema ordenó la reapertura de las pesquisas sobre la conexión local.

Sin apenas avances en la causa, en 2013 la fractura entre Nisman y el oficialismo se torna irreparable cuando el Ejecutivo promueve la firma de un Memorándum de entendimiento con Irán.

La pasada semana, Nisman denunció a Cristina Fernández argumentando que el acuerdo con Irán tenía el supuesto objetivo de encubrir a los responsables del atentado.

La muerte en extrañas circunstancias del fiscal, hallado en su domicilio con un tiro en la sien en la noche del domingo al lunes, sacudió como un terremoto el panorama político y conmocionó a la sociedad argentina.

“Hay una sensación de impunidad generalizada y es algo que la sociedad argentina viene arrastrando desde la década de los 90. Y lo que es peor, hay una sensación de resignación, de que nunca se va a llegar a la verdad, según las últimas encuestas”, explicó a Efe el politólogo Patricio Giusto, director Diagnóstico Político.

Con la aparición de nuevas acusaciones de corrupción y las tramas que involucran a los servicios secretos, al descrédito se une también el estupor por la oscuridad que parece emerger de los sótanos del poder. EFE

Fotografia de archivo del atentado a la AMIA ocurrido el 18 de Julio de 1994 en el que  murieron 85 personas.

Fotografia de archivo del atentado a la AMIA ocurrido el 18 de Julio de 1994 en el que murieron 85 personas.