Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Obama: China “se beneficia” y no debe temer a la alianza entre EE.UU. y Japón

Barack Obama, presidente de Estados Unidos. Foto de Archivo, La República.

Washington, 28 abr (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo hoy que el fortalecimiento de la alianza entre su país y Japón no es una provocación hacia China, sino que, al contrario, es algo que “beneficia” a Pekín y toda la región de Asia-Pacífico.


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Obama hizo estas declaraciones durante su conferencia de prensa conjunta desde la Casa Blanca con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien realiza una visita de Estado a EE.UU.

“Damos la bienvenida a un ascenso pacífico de China”, remarcó Obama, quien admitió, no obstante, que existen “tensiones reales” entre EE.UU. y el país asiático, en particular en “asuntos marítimos”.

Japón y China se disputan la soberanía de las islas Diaoyu/Senkaku, en el Mar de China Oriental, y siguen enfrentados por divergencias históricas en torno la invasión japonesa de China y otras naciones de Asia durante la II Guerra Mundial.

Al respecto, Obama subrayó hoy que el “compromiso” de EE.UU. con la “seguridad” de Japón contempla “todos los territorios” administrados por ese país, incluidas las islas Diaoyu/Senkaku.

“Compartimos la preocupación acerca de las actividades chinas de construcción y reclamación de tierras en el mar de la China meridional”, afirmó el mandatario estadounidense.

En cuanto al Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), un proyecto de entidad financiera multilateral liderado por China, Obama dijo que “no es cierto” que Estados Unidos se oponga a la participación de otros países en esa institución.

Según Obama, lo que pretende EE.UU. es asegurarse de que el BAII se pone en marcha “basado en las mejores prácticas” y siguiendo el ejemplo de otros mecanismos de financiación multilaterales.

El BAII cuenta actualmente con 57 países fundadores, entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, España y Brasil, y su fundación ha sido interpretada como un intento de China de restar influencia a instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Asiático de Desarrollo. EFE [I]