Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Borrando con el codo lo que se escribe con la mano.

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador

Hasta para el más radical de los opositores debe ser difícil negar los avances y sustanciales transformaciones que el Ecuador, de la época Correa, ha experimentado en materia de infraestructura nacional, gasto social, y la férrea decisión política para transformar los  sectores estratégicos, incluido el minero.

Por Gustavo Domínguez
Quito, Ecuador


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Hasta para el más radical de los opositores debe ser difícil negar los avances y sustanciales transformaciones que el Ecuador, de la época Correa, ha experimentado en materia de infraestructura nacional, gasto social, y la férrea decisión política para transformar los  sectores estratégicos, incluido el minero.

En mi opinión personal, la inversión en educación, y la cimentación de las bases para revolucionar este sector, es sin duda alguna el de mayor importancia a largo plazo por que siembra la semilla para un cambio cultural que este país necesita a gritos.

En lo concerniente a las mejoras de la infraestructura nacional y el gasto social en materia de salud, los efectos políticos inmediatos se  materializan en popularidad y votos asegurados. Son la base indiscutible con que cuenta el presidente candidato para disputar a sus adversarios el favor de los electores. Más aún, cuando la publicidad estatal estratégicamente se ha empeñado en recordar y desempolvar pecadillos del pasado de quienes parecerían ser sus principales contendores.

La inversión en sectores estratégicos, cuenta con dos mega proyectos que pretenden transformar el sector estratégico, los mismos que sumados a los logros obtenidos en el desarrollo de la infraestructura nacional, se convertirán en sólida plataforma para soñar en un futuro cercano con mejores días en el desarrollo económico del país.

He escuchado hasta el cansancio que este gobierno ha contado con los recursos que ninguno de sus predecesores tuvo la suerte de contar. Sin embargo de que esta también es una realidad, no se debe olvidar de que quienes pesan electoralmente, difícilmente tienen el tiempo e interés para hacer dicho análisis, y lo que cuenta para ellos son las obras y no las buenas intenciones.

En el mundo práctico, el de la política, donde las guerras son sucias, y los estrategas maquiavélicos, el oficialismo, sin duda alguna, lleva las de ganar.

Pero en la balanza en que se gradúa el equilibrio, al igual que el péndulo que mide los avances, existe otro en el que se deben colocar los retrocesos. Y es desde este lado de la balanza, donde la oposición debería estructurar un mensaje que sea digno de ser considerado por los electores. Esta, es la única arma de defensa y ataque que puede servir como instrumento letal de campaña a quienes buscan competir a la par del  candidato presidente.

La institucionalidad democrática, lesionada mediante el claro detrimento producido por las agresiones de palabra y obra  que ha sufrido nuestra coja democracia, ha marcado con una mancha desagradable que afea enormemente el rostro del Correísmo.

La idea de una democracia sin división e independencia de poderes, es un engendro conceptual que jamás podría sobrevivir más allá del libreto de una mala película de terror. El concepto que se esmera en vendernos el señor Presidente sobre la función social de la libertad de expresión, y el derecho y obligación del estado para administrarla, es como decir que la salud y la educación, que si son obligaciones innatas del estado, no se deben compartir con el sector privado porque pueden existir unos cuantos malos médicos y profesores que convierten a la salud y a la educación privada en un fiasco. Vender este concepto sobre la libertad de expresión y la función de la prensa privada, no tiene nada de progresista en el siglo XXI, es como promocionar la idea de construir un barco para que navegue en los ríos de la Luna.

Al gobierno de Alianza País le ha faltado el equilibrio necesario entre la ejecución de su plan de gobierno y los mecanismos utilizados para conseguirlo en estricta democracia, y es así que resulta difícil poder catalogar a estos años como un gobierno de éxito y progreso. Su éxito ha sido parcial, pues se esmera en borrar con el codo, lo que bien ha escrito con la mano.

@gusdominguezm

4 Comentarios el Borrando con el codo lo que se escribe con la mano.

  1. Gustavo, cuidado no te dejan escribir. En este diario no les gusta reconocer NADA que tenga olor a gobierno.

  2. Carlota Cruz Cruz // jueves 6 de diciembre de 2012 en 16:11 //

    Sr. Dominguez los retrocesos debieron incluir la negación a dejar se fiscalice tanta obra publica que por mas buena que sea necesita dar cuentas a la población

  3. Carlota Cruz Cruz // jueves 6 de diciembre de 2012 en 16:16 //

    Es bueno ver el bosque y no solamente algunos arboles.

  4. Directo a las venas

Los comentarios están cerrados.