Ecuador. Viernes 26 de Mayo de 2017
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El día en que Obama tomó mate por primera vez y se lució como un “showman”

Barack Obama. EFE/DAVID FERNÁNDEZ

Buenos Aires, (EFE).- “Hoy tomé mi primer mate”. Con esta revelación, el presidente estadounidense, Barack Obama, se metió en el bolsillo a los cientos de jóvenes argentinos que hoy le escucharon, fascinados, como un verdadero “showman”.

Distendido, sin saco y en mangas de camisa, de pie y desplazándose sobre el escenario, Obama dedicó una hora y media a “charlar” con unos mil jóvenes -estudiantes, empresarios, líderes comunitarios e investigadores- congregados en la Usina del Arte, un auditorio de la zona sur de Buenos Aires.

Ovacionado como una estrella, Obama confesó que deseaba viajar a Buenos Aires desde que era joven, cuando, a través de la lectura de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, dos de los máximos referentes de las letras argentinas, quedó “fascinado” con esta ciudad.

“Pero también leía que aquí la gente toma mate. Y hoy tomé mi primer mate y me gustó. Mi equipo pensó que yo tenía pensamientos muy claros en la rueda de prensa. Y creo que fue debido al mate”, bromeó Obama, sobre su primera experiencia con la tradicional infusión rioplatense, conocida por sus propiedades estimulantes.

Contó que también deseaba que sus hijas, Sasha y Malia, conocieran Buenos Aires, pero, bromeó, las adolescentes quieren ahora salir por Palermo, un distrito de moda entre los jóvenes porteños, un deseo que no podrán cumplir por lo que “tendrán que volver cuando sean más grandes”.

Aún siendo el líder de la primera potencia mundial, Obama dijo que tampoco podrá cumplir otros de los sueños de sus hijas: conocer al astro futbolístico argentino Lionel Messi.

En una dinámica de preguntas y respuestas, el mandatario estadounidense se mostró interesado en conocer algunas de las experiencias personales de sus interlocutores, a quienes brindó mensajes de aliento e inspiración.

Solo no contestó una pregunta: la de un joven que le preguntó, en español, por qué el precandidato presidencial republicano Donald Trump estaba cosechando adhesiones en su país y si creía que este tiene posibilidades de acceder a la Casa Blanca.

“No contesto preguntas que no he escuchado”, dijo Obama, excusándose, con elegancia, en que la pregunta no había llegado a ser traducida por los intérpretes en simultáneo.

“Usted es mi héroe”, le soltó una profesora universitaria, la única de las interlocutoras que no quiso preguntarle nada sino confesarle su admiración, antes de advertirle que estaba al borde de un ataque cardíaco.

Obama, que hasta se animó a algunas expresiones en español, se reunió más temprano con el presidente argentino, Mauricio Macri, pero cumplió también con otros rituales propio del viajero en Buenos Aires, como visitar la Catedral Metropolitana donde el papa Francisco oficiaba misa cuando era cardenal.

En tanto, Sasha y Malia, junto a su madre, Michelle Obama, probaron hoy la parrillada argentina en uno de los restaurantes típicos del barrio porteño de San Telmo.

Ojo de bife, medallón de lomo, ensalada y patatas fritas conformaron el menú que las mujeres de la familia Obama disfrutaron junto a funcionarios de la Casa Blanca y agentes del servicio secreto.

La primera dama se lleva de Argentina una manta de lana de vicuña, confeccionada artesanalmente en la norteña provincia argentina de Catamarca, regalo de la esposa de Macri, Juliana Awada.

Por su parte, el mandatario obsequió a Obama una bicicleta eléctrica con diseño de vanguardia, desarrollada por emprendedores argentinos, mientras que la pequeña Antonia Macri, de 4 años, se encargó de agasajar a Malia y Sasha con bombones con dulce de leche y con una carta. EFE (I)