Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Pabellón de Italia: Provocador en Bienal de Venecia

Instalación en el Pabellón Italiano de los artistas Colto y Arrivabene encontrada en http://www.prensalibre.com/escenario/cultura/Bienal-Venecia-inicia-manana_0_492550871.html

“Italia lanza en Bienal de Venecia un pabellón marcado por las provocaciones”, se titula la nota que Terra.com publicó sobre la participación italiana en el renombrado certamen inaugurado el día de hoy en Venecia.


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El Pabellón italiano se encuentra en el Arsenale, sede del evento veneciano, y forma parte de la exposición “ILLUMInations” como se titula la 54 edición de la bienal.

Terra publica que, un Jesucristo crucificado en calzoncillos de la marca Dolce y Gabbana, homenajes a Gadafi y Bin Laden y una pareja de jóvenes vivos y desnudos que se ofrecen en enormes tronos de caucho, figuran entre las numerosas provocaciones del pabellón de Italia, inaugurado este sábado en Venecia con ocasión de la 54 edición de la Bienal de Arte.

Al fondo de los enormes espacios del Arsenal, el pabellón de Italia, dedicado a los 150 años de la unificación del país, este año no pasa desapercibido y suscita curiosidad, polémica y hasta indignación por la presencia de obras de unos doscientos artistas italianos.

Escogidos por unas 200 personalidades y personajes de la cultura y el espectáculo y no personalmente según el criterio del curador del pabellón, la idea ha generado controversia en el mundo de la cultura tanto italiana como internacional.

El particular proyecto es del controvertido histórico y crítico de arte Vittorio Sgarbi, “comisario” del pabellón, conocido por su personalidad mediática, sus ataques iracundos durante los programas de televisión y su cercanía al jefe de gobierno de derecha Silvio Berlusconi.

El método de selección de los artistas no sólo generó debate sino que también fue tachado de usar de manera exagerada la recomendación y el clientelismo, pues termina por mezclar y amontonar obras interesantes, autores consagrados con desconocidos y exhibir pinturas, instalaciones, esculturas, fotografías, montajes y collages de todos los estilos y calidades.

Artistas renombrados, emblemas de corrientes como Enzo Cucchi y Maurizio Cattelan, comparten espacio en forma desordenada con jóvenes y anónimos, como en una gran feria de arte popular.

“Una bella idea, pero mucho caos”, comentaron desconcertados al diario Il Corriere della Sera, dos renombrados e independientes críticos de arte, el italiano Gillo Dorfles y Robert Storr, profesor del School of Art de la universidad estadounidense de Yale.

La provocación de Sgarbi abrió un debate sobre el papel del crítico y el galerista, sobre la necesidad de ofrecer con jerarquía las tendencias del arte contemporáneo.

“Una exposición es como escribir un ensayo”, sostiene Storr.

Bajo el lema del pabellón “El arte no es Cosa Nostra”, Sgarbi aprovechó también para reproducir una parte del museo de la antimafia de Salemi, un lejano pueblo siciliano que eligió al crítico como alcalde.
Para denunciar la “dictadura de los críticos y los comisarios”, Sgarbi arremete también contra modistos y estilistas y acusa a Trussardi, Prada, Fendi de haber “comercializado el arte”.

Resultan curiosas las obras contra la religión, los temas religiosos, lo santo y lo profano, así como los horrores del mundo moderno, y los migrantes muertos en pleno Meditarráneo.

Es el caso de la pintura propuesta por el mecenas de arte Franco Maria Ricci de Massimo Lagrotta, “Lampedusa Ferry”, con cuerpos, cadáveres que flotan.