Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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Alfaro Vive Cajaro: el documental de Mauricio Samaniego

Director ecuatoriano Mauricio Samaniego, realizador de 'Alfaro Vive Carajo'. Foto del Festival EDOC.

Quito.- La noche de ayer, en la ceremonia oficial de clausura del Festival Internacional de Cine Documental ‘Encuentros de Otro Cine’ (EDOC), se presentó la película ‘Alfaro Vive Carajo’ (2014), de Mauricio Samaniego.


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El documental se arma sobre una serie de entrevistas a quienes hace más de tres décadas se alzaron en armas en la agrupación subversiva Alfaro Vive Carajo (AVC), pero también a quienes estuvieron en la otra orilla, es decir, en el Estado y combatieron la actividades guerrilleras durante el gobierno del ex presidente León Febres Cordero. 

La organización dejó las armas luego de un acuerdo de paz con el régimen del Dr. Rodrigo Borja Cevallos. Algunos de sus militantes murieron durante esos años, algunas veces abatidos por la policía. Uno de los episodios más trágicos fue el secuestro del banquero Nahím Isaías.

Samaniego, el director del documental y ex miembro de AVC, conversó con La República.EC días antes de la presentación de su obra, que se realizó el viernes 27 de mayo en el Teatro Universitario de la Universidad Central.

¿Consideras que a nivel de libros y documentales en el país no se ha podido, hasta ahora, procesar la historia de Alfaro Vive Carajo? ¿Tu documental paga esa deuda?

– Esta es una película coral, no es una película íntima, no es mía sino del colectivo que hizo AVC hace mucho tiempo y, de hecho, creo que la película responde esa pregunta a través de los archivos, sin que nadie te cuente la historia. También desde las entrevistas a los compañeros que militamos en AVC y los no compañeros entrevistados, entre ellos gente vinculada al poder en ese momento. Eso le da un contexto suficientemente claro de porqué sucedieron las cosas y cómo sucedieron. Fue un reto y un esfuerzo mayor conseguir estos testimonios. El documental también se sostiene en una investigación profunda de archivos. En este país es un desastre como se manejan los archivos. Creo que sí se logra dar un contexto histórico y describir la coyuntura del país que provocó el aparecimiento de este grupo con tantas especificidades. No es el típico grupo guerrillero de Latinoamérica, hay particularidades complejas, interesantes, algunas graciosas otras muy trágicas.

¿También entrevistas a los ex militantes de AVC que hoy están en el gobierno?

– No es que mucha gente de AVC esté dentro del gobierno correísta. En segundo lugar, no están en cargos altos, con alguna excepción tal vez. Esto sucedió hace 30 años, hay gente que cree en el proyecto de Alianza País y gente que no. Hay gente que aceptó ser entrevistada y hay gente que no, por motivos de diferencias políticas o también por motivos personales. Gente que ya no quiere saber nada del tema. Como realizadores del documental insistimos con todos. Hay quienes están en su absoluto derecho de no querer ser entrevistados. Lo importante es que este documental no está de ninguna manera atado con la coyuntura actual, este no es un documental del gobierno, es un documental independiente que cuenta esta historia y como cualquier documental ha buscado los auspicios que ha podido conseguir.

¿Tu fuiste miembro de AVC?

– Me considero seguir siendo.

Entonces, ¿Alfaro Vive Carajo no se ha acabado aún?

– Yo creo que los que fuimos alfaristas lo vamos a ser hasta el día que muramos. Y de hecho nos reunimos, hacemos algunas acciones, tal vez aisladas. Cada uno tiene sus vidas y sus familias. A estas alturas, gordos y canosos, no podemos dedicar las 24 horas para la organización. Pero seguimos insistiendo, seguimos reuniéndonos y, como te digo, no necesariamente todos pensamos igualito. Cada uno en su actividad cotidiana sigue siendo alfarista y sigue camellando por que las cosas en este país sean más libres y más justas.

En el contexto político del Ecuador de principios de los 80s, ¿las armas eran la única alternativa según tu opinión?

– Esto se explica clarito en el documental, pero algo te puedo avanzar. Todo se convirtió en una vorágine de acontecimientos a partir del triunfo de Febres Cordero en las urnas, un triunfo ganado con plata. Él representaba a la oligarquía más oligarca del país (yo hablo así como en el Estadio, disculparán no más). Un gobierno que decidió poner el sistema de Justicia a dedo, empezó la represión y controló los medios de comunicación. Las propuestas alternativas de cambio no eran escuchadas ni en lo más mínimo. Y las manifestaciones, como te digo, reprimidas. Nosotros no salimos ni a matar, ni a poner bombas ni a nada por el estilo. Usamos las armas con mucho cuidado de nuestra parte -con excepciones-, eran una manera de decirle al gobierno que íbamos a enfrentar el autoritarismo y también de que la gente sepa que puede hacer algo por su destino, que no tiene que entregar su país a cuatro millonarios.

Muchos opositores hoy usan argumentos similares, como como el control de la Justicia, para criticar al gobierno actual. ¿Cómo ves eso?

– Como te digo no me quiero vincular, a través de este documental, con la coyuntura actual pero me parece que hay grandes diferencias entre ambos gobiernos. En el documental está el nivel de violencia y represión que impuso el Estado ecuatoriano en ese momento, de lo hoy no tiene nada que ver con eso. Yo, sin estar de acuerdo con algunas cosa del régimen actual, digo que no tiene nada que ver.

Cuando desaparecieron la espada de Alfaro dijeron que ella regresaría cuando en el país haya justicia social. ¿Cómo vez que un grupo de ex alfaros entregaron la espada durante este gobierno?

Esa pregunta prefiero no responder porque yo no estuve involucrado en eso, que respondan quienes devolvieron las espadas. Yo no fui consultado, igual que un buen grupo de compañeros. Que respondan ellos. Yo no. (I)

Para ver el trailer del documental presione un clic aquí.