Ecuador. Miércoles 7 de diciembre de 2016
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El nuevo jefe militar del Estado Islámico, un producto soviético entrenado por EE. UU.

Gulmurod Jalímov (centro)

El nuevo jefe militar del Estado Islámico (EI), Gulmurod Jalímov, es un producto de las represoras dictaduras exsoviéticas de Asia Central, enemigas acérrimas del yihadismo, y formado en los centros de entrenamiento antiterrorista de Estados Unidos.

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“Tememos que su nombramiento atraiga a más jóvenes de la región de Asia Central a enrolarse en el EI”, aseguró a Efe el tayiko Muhiddin Kabirí, líder del hasta hace poco único partido islámico legal de Asia Central.

Jalímov nació en la Unión Soviética (1975), por lo que habla ruso perfectamente, y tras la independencia participó en la guerra civil contra los islamistas en el bando del actual presidente tayiko, Emomalí Rajmón, partidario de un régimen estrictamente secular.

Francotirador profesional, ascendió hasta el rango de coronel, fue nombrado comandante de los cuerpos antidisturbios y miembro de la guardia presidencial y tomó parte activa los últimos años en las operaciones especiales contra los grupos islamistas.

Según ha confirmado el Departamento de Estado norteamericano, Jalímov, alias “al-Tadzhiki”, participó en Luisiana en varios cursos de instrucción antiterrorista entre 2003 y 2014, al igual que en Rusia.

En abril de 2015 abandonó de incógnito Tayikistán para unirse a las filas del califato yihadista en Siria, lo que confirmó el colgar después un amenazante vídeo en Youtube.

“Ya advertimos que la persecución por motivos políticos y religiosos y la presión contra las organizaciones religiosas llevaría a la radicalización de la sociedad. Jalímov lo dice en el vídeo. Fue un acto de protesta contra la política religiosa de las autoridades”, destaca Kabirí.

El comandante llamó a los efectivos de las fuerzas de seguridad y a los emigrantes tayikos en países como Rusia a coger las armas y rebelarse contra el Gobierno.

“Vosotros mismos detenéis a nuestros hermanos, hermanas e hijas para que no lleven velo y no se dejen crecer la barba (…) ¿Estáis dispuestos a morir por ese país? ¿Por qué estáis dispuestos a morir? ¿Por esa democracia?”, dijo.

Al parecer, según Kabirí, la gota que colmó el vaso fue cuando el ministro del Interior le encargó vestir a prostitutas con el hiyab (velo islámico) para escenificar su detención por la televisión.

“Jalímov dijo que como tayiko y musulmán no puede aceptar que el Gobierno caiga tan bajo para desacreditar a sus oponentes a la religión que profesan la mayoría de los ciudadanos del país”, señaló.

Líder del Partido del Renacimiento Islámico y amenazado tanto por el EI como por el Gobierno tayiko, Kabirí recuerda que Jalímov no era una figura muy conocida antes de su fuga.

“Incluso hubo rumores de que su auténtica misión era neutralizar a algunos líderes opositores” en el exterior, comenta desde Turquía, donde se encuentra exiliado desde el pasado año.

En su opinión, con este nombramiento el Estado Islámico quiere atraer a sus filas a los jóvenes centroasiáticos y del Cáucaso norte ruso, lo que se ve facilitado por la humillación de estos por la falta de perspectivas y la represión de los derechos humanos en dichas regiones.

“El EI no tuvo mucho éxito entre la población local, especialmente en Siria. En Irak ha apostado por los antiguos oficiales del Ejército de Sadam Husein y los funcionarios del partido Baaz, al igual que con los suníes descontentos”, explica.

Jalímov, que resultó herido en combate en 2015, fue nombrado nuevo “ministro de la Guerra” del EI en sustitución de Tarján Batirashvili, oriundo de Georgia aunque conocido como “Umar el Checheno”, liquidado en julio pasado durante un bombardeo estadounidense cerca de Mosul (Irak).

Otro de los motivos para introducir sus fauces en el espacio postsoviético es la necesidad de abrir “tarde o temprano un nuevo campo de operaciones”

“A día de hoy los teatros ideales son Asia Central y Afganistán y sin el apoyo de la población local les será difícil asentarse. Cuantos más centroasiáticos haya en sus filas, más fácil les será acomodarse en nuestra región”, precisó.

El Gobierno de Tayikistán, que comparte 1.300 kilómetros de frontera con Afganistán, ha admitido estar preocupado, cuanto más que el nombramiento de Jalímov, que prometió volver a su país para instaurar la sharia (ley islámica), coincidió con los preparativos del 25 aniversario de la independencia.

Jalímov, que encabeza un batallón de medio millar de guerrilleros, ascendió a la cúpula militar del Estado Islámico debido a su capacidad de organizar operaciones especiales, según informó un arrepentido a medios tayikos.

Los servicios secretos rusos confirmaron haber visto al comandante tayiko en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo, tras lo que viajó hasta Turquía y después cruzó la frontera siria por carretera.

En mayo pasado se le unieron su segunda esposa, que fue alto cargo en los servicios de aduanas, y sus cuatro hijos.

A finales de agosto, tras filtrarse su nombramiento, EE. UU. ofreció una recompensa de 3 millones de dólares por cualquier información sobre su paradero. EFE (I)

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