Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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AVC y el Museo de la Memoria

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Las Fuerzas Armadas ecuatorianas han sido verdaderas sustentadoras de la paz, del respeto a los Derechos Humanos y del desarrollo de nuestro país. En 1992 se firmó un convenio con la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU), con el objetivo de preparar a sus miembros, en todas las jerarquías, en el respeto al ser humano en toda su dimensión. Este hecho se consideró como un caso inédito en América Latina.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Las Fuerzas Armadas ecuatorianas han sido verdaderas sustentadoras de la paz, del respeto a los Derechos Humanos y del desarrollo de nuestro país. En 1992 se firmó un convenio con la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU), con el objetivo de preparar a sus miembros, en todas las jerarquías, en el respeto al ser humano en toda su dimensión. Este hecho se consideró como un caso inédito en América Latina.

El historiador Jorge Núñez en el prólogo del Libro “Fuerzas Armadas Ecuatorianas: Paz y Desarrollo”, señala: “…buena parte de la oficialidad surgía precisamente de los cuerpos de tropa, gracias a méritos de guerra, el resultado final fue que la mayoría de los oficiales del naciente ejército ecuatoriano fuesen gente de extracción popular y/o de origen campesino; dicho de otra manera y usando términos de la época, era un ejército de tropa india o negra, y de oficialidad chola o chagra o ambas cosas a la vez”. De lo que el historiador Núñez escribe, se desprende, el porqué nuestras FF.AA. han estado ligadas históricamente a su pueblo; además, han cumplido su deber en la guerra y en la paz, razón suficiente para ser queridas, admiradas y respetadas por todos los ecuatorianos.

Los estados, a través de sus gobiernos legítimos, tienen la obligación de proteger a la sociedad de las rebeliones organizadas, armadas y apoyadas por un aparato político,  que tienen como objetivo tomarse el poder por las armas, haciendo uso de la fuerza para neutralizar y destruir a esas organizaciones que operan al margen de la ley, en contra de la seguridad y el orden constituido de un país.

Me referiré en forma fidedigna al libro “Ecuador 1960-1990: Insurgencia, Democracia y dictadura” de Darío Villamizar Herrera, Editorial El Conejo, 1994. En él se publican los testimonios, con lujo de detalles, de los autores de asesinatos, de asaltos, de secuestros, etc. de los miembros de las organizaciones subversivas que actuaron, especialmente en la década de los 80.  Villamizar, de nacionalidad colombiana, se desempeñaba como vocero político de la organización  subversiva M-19 en nuestro país.

“En 1982, y en marco de las operaciones de recuperación que estaban realizando los grupos en formación, fue detenido Ricardo Antonio Merino Serrano, sindicado, junto a Lourdes Rodríguez, acusados de haber participado en un asalto a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica, de donde se habrían sustraído valiosos equipos de impresión”.(p. 121)

“Señalamos, como dato interesante, que pocos días antes de la Primera Conferencia de lo que posteriormente sería la Organización ALFARO VIVE ¡CARAJO!, se da el asalto al banco Nacional de Fomento en Lago Agrio, el 12 de enero de 1983”. (p. 127)

“En febrero de 1983 se realiza la Primera Conferencia Constitutiva de lo que en un principio se llamó `Fuerzas Revolucionarias del Pueblo Eloy Alfaro´ FRP-EA”. (p.128). Continuará…

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Alberto Molina Flores es coronel, en retiro, de las Fuerzas Armadas del Ecuador.