Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Exposición “L.O.S” en espacio cultural NoMíNIMO

Samborondón.- La muestra “L.O.S” de los jóvenes artistas guayaquileños Xavier Coronel, Jorge Morocho, José Oliviera, Leandro Pesantes, y Boris Saltos, se encuentra exhibiéndose en espacio cultural NoMíNIMO hasta el 3 de mayo. NoMíNIMO está ubicada en Plaza Lagos Town Center, edificio Mirador, planta baja, local 4, km 6.5 vía Samborondón.

Samborondón.- La muestra  “L.O.S” de los jóvenes artistas guayaquileños Xavier Coronel, Jorge Morocho, José Oliviera, Leandro Pesantes, y Boris Saltos, se encuentra exhibiéndose en espacio cultural NoMíNIMO hasta el 3 de mayo. NoMíNIMO está ubicada en Plaza Lagos Town Center, edificio Mirador, planta baja, local 4, km 6.5 vía Samborondón.


Publicidad

Todos los integrantes de la exposición son alumnos del ITAE, que han egresado,  excepto José Oliviera, que se retiró hace un año, para prepararse para una maestría en Alemania. Sin ser un colectivo, es un grupo que trabaja siempre junto, y que por su cuenta, han organizado ya tres exposiciones: la primera en su taller en Urdesa, la segunda en Quito y la tercera en NoMíNIMo.

Aunque no expone en esta ocasión, también es miembro del grupo Jean Carlos Guisado.

José Oliveira, (1987), se graduó en Redacciones y Letras en el Instituto Tecnológico de Monterrey, pero decidió estudiar arte para ver si tenía madera,  y se enroló en el 2012 en el ITAE. “Fue muy muy interesante”, dice José “pero se presentó la oportunidad de estudiar en la universidad de Stuttgart, en Alemania, y el proceso me demandaba mucho tiempo, no podía hacer dos cosas al mismo tiempo”.

Cruz Jose Oliviera

Cruz Jose Oliviera

Su primera exposicion fue en “Espacio Vacío” y contó con Romina Muñoz como curadora. “Es  increíble que en un año, artistas jóvenes, todos de menos de 30 estén exponiendo en NoMíNIMO”, afirma José.

Sus obras son la cruz, que es un collage con dos referencias muy marcadas, la una es a la pintura “El Jardín de las Delicias” del pintor holandés  Hieronymus Bosch “El Bosco”,   (Museo del Prado, Madrid), y la segunda es la forma textualizada de la cruz, cruz que en la edad media la cruz significaba detonar un principio y un fin. “La obra se llama ‘Cocos’, porque es la fruta preferida de la chica que está ahí, “no me gusta complicarme con los títulos”, aclara José, “porque ya la obra en sí tiene mucha información.”

José es el orgulloso autor del libro “Amérika”, como en el que cumplió uno de sus sueños. Se trata de libro de imágenes y dibujos inspirado en “El Extranjero” de Kafka. Otra de sus obras es “Irene y Kiki”, Irene es una amiga de él y Kiki es un personaje ficticio, y la tercera obra se llama “Elmo en Zaire”, (Zaire que actualmente se llama República del Congo).

Elmo en Zaire

Elmo en Zaire

Jorge Morocho (1992), nos cuenta que el proceso de producción de esta muestra ha tomado alrededor de cuatro meses, en los que él ha recopilado información sobre personajes públicos, como Elton John, de la historia del arte, de la radio, ha tomado elementos de películas como “Finisterrae”, de Sergio Caballero, y registrado esa información. “Y después me centro a trabajar con esa información sin querer salirme, es como tener un banco de información y trabajar con eso, como cuando los pintores budistas pintan con cinco pinceles y no pueden salirse de allí”, explica Jorge.

Obra de Jorge Morocho

Obra de Jorge Morocho

Xavier Coronel (1988), por su parte, apenas se graduó del colegio se fue a estudiar cine a Buenos Aires, y al regresó ingresó en el ITAE. Al respecto, le cuenta a LaRepublica.ec:

“Al abordar un proyecto, sea en el medio que sea, el fenómeno como tal, es lo que más me interesa. Respetar a las obras como a un ser vivo y dejar que construya su camino ella misma. Si yo ya tengo las respuestas resueltas de un proyecto, jamas lo ejecuto”.
“En esta exposición tengo 4 piezas, una pintura titulada “El Hombre de la Cámara” en la que quise trazar una linea entre la abstracción o bien, la figuración no explícita o ciertos elementos, como la marca en el expresionismo abstracto, y algunas pinturas del pintor flamenco Pieter Brueghel. Me interesaba el carácter teatral de sus composiciones y especialmente en sus pinturas más recargadas de pequeñas escenas, como pasa en El Bosco, entonces me propuse a coquetear con la figuración que se podía ir dando en ciertos trazos, accidentes o manchas, que podían ir sugiriendo elementos de un paisaje plano y desolado. En pocas palabras, es una escena nocturna invernal, con dos figuras fantasmas ascendiendo por una montaña con todo el cuerpo de la noche posándose sobre ellos”.
Al fondo, obra de Xavier Coronel.

Espacio cultural NoMíNIMO, con obra de Xavier Coronel al fondo.

“Luego hay dos piezas que las propongo como un díptico o un work in progress que aborda de una manera extraña la idea de criarse en una urbanización cerrada, esa ilusión de protección y de falsa libertad. En un grupo de dibujos he dibujado el contorno de 5 lagos artificiales de 5 urbanizaciones de Samborondón, las 5 primeras con lagos artificiales en esa zona, yo me crié en una de ellas y las contradicciones y la experiencia siempre me va a resultar una fuente inagotable de ideas”.
“Por ahora empecé con retratar esas siluetas, esas “piscinas” gigantes que están hechas para darnos la ilusión de vivir en una isla, una isla dentro de una isla, dentro de una isla, las siluetas en su objetividad arquitectónica ya me daban un resultado plástico que me interesaba mucho, cada una tiene su propio carácter y conforman una figuración no explicita”.
“Luego estas son acompañadas de un video titulado “ARCHPLG” en el cual retrato un fragmento, una tarde en una casa frente a una de estas lagunas, ese momento en el cual la casa esta vacía, y se escuchan los sonidos del personal de la casa en la cocina, trabajando, conversando, etc. Estos momentos que no son retratados, están fuera de campo, la cámara se mantiene en una descripción espacial del lugar hasta ir descubriendo a un chico que juega videojuegos en su cuarto, en donde todo llega a un climax un tanto perverso o inquietante. Especialmente en este vídeo, hay una nostalgia ingenua que es contrapuesta con una perversión que entra a cuestionar la realidad de ese espacio, ¿qué es exactamente ese sueño idílico? ¿qué tan real pudo ser? ¿acaso no es lo mismo que el videojuego? En palabras de un gran cineasta, “yo no lo sé, yo soy solo el autor”, concluye Xavier.
Abril 2014 011
____
mrjc/Fotos LaRepublica.ec