Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Fans de “Imitation Game” pueden hacer sus mensajes secretos

Kenneth Rendell fundador y director del Museo de la Segunda Guerra Mundial posa junto a una máquina codificadora nazi Enigma en exhibición en Natick, Massachusetts, el miércoles 18 de febrero de 2015. En la película nominada al Oscar "The Imitation Game" Benedict Cumberbatch encabeza un grupo de operación que trata de descifrar el código de las máquinas Enigma. Rendell dice que el museo tiene la mayor colecicón de Enigmas fuera de la NSA. (Foto AP/Elise Amendola)

NATICK, Massachusetts, EE. UU. (AP) — Un museo poco conocido de la guerra a las afueras de Boston revela uno de los importantes secretos de “The Imitation Game” al darle a los visitantes la rara oportunidad de usar las complejas máquinas nazi Enigma para codificar mensajes que son unas de las protagonistas en la película nominada al Oscar.

La exposición del Museo de la Segunda Guerra Mundial “The Most Secret Top Secret: The German Enigma Code Machines” ha sido anunciada como la mayor exposición de máquinas codificadoras que los nazis usaban en casi cada nivel de comunicación militar, desde lo más común hasta lo ultra secreto.

Entre las nueve máquinas en la exposición hay dos que los visitantes pueden usar para codificar y decodificar sus propios mensajes.

El fundador del museo e historiador Kenneth Rendell dijo que sólo la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) tiene más máquinas codificadoras enigma. La NSA es dueña de más de 50 y las presta a museos en el país.

Pero esta es la única colección en la que puedes tocar las máquinas y operarlas”, dijo Rendell el jueves desde su museo ubicado a 30 kilómetros (20 millas) de Boston. Es considerada por muchos especialistas en el tema como una de las colecciones más completas de artefactos de la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos.

Rendell dijo que “The Imitation Game” protagonizada por Benedict Cumberbatch y Keira Knightley, cambió algunos de los hechos y quizá exageró el drama, pero aun así retrata correctamente muchas cosas sobre el esfuerzo de los países Aliados para descifrar la sofisticada comunicación de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

El director del museo señaló que uno de los mayores logros de la película es presentar las importantes contribuciones del matemático británico pionero y científico computacional Alan Turing a un nuevo público y exhibir la legendaria complejidad de las máquinas codificadoras alemanas.

Es muy malo que muchos de los tipos retratados en la película no vivieron para ver su historia contada”, dijo Rendell.

Un radio de infantería nazi con la advertencia “¡el enemigo está escuchando!”, junto a una máquina codificadora nazi Enigma en exhibición en el Museo de la Segunda Guerra Mundial en Natick, Massachusetts, el miércoles 18 de febrero de 2015.  (Foto AP/Elise Amendola)

Un radio de infantería nazi con la advertencia “¡el enemigo está escuchando!”, junto a una máquina codificadora nazi Enigma en exhibición en el Museo de la Segunda Guerra Mundial en Natick, Massachusetts, el miércoles 18 de febrero de 2015. (Foto AP/Elise Amendola)

Señaló que la película muestra la importancia del “lado intelectual” de la guerra: como las tecnologías como computadoras, radares, motores de aviones y plásticos se desarrollaron y mejoraron durante la guerra.

Turing, quien murió en 1954 envenenado con cianuro, es considerado por muchos el padre de la ciencia computacional. Su trabajo llevó al desarrollo de conceptos como inteligencia artificial.

Aunque Rendell reconoce que la película tiene algunos errores.

“Todo este drama de que él fuera chantajeado durante la guerra porque era gay no es verdad. En esos círculos no creo que a nadie le importara”, dijo Rendell. “Y había muchas mujeres descifrando códigos en Bletchley Park, no solo una”.

Los críticos y los historiadores han notado otras libertades en la cinta, que compite al Oscar a la mejor película, y por otros siete premios de la Academia que serán entregados el domingo.

Por ejemplo, el nombre de la máquina decodificadora de Turing en la película es Christopher, supuestamente por un amor platónico. Pero realmente se llamaba Victory.

Rendell considera que el genio matemático de Turing se debió en parte al error humano. Los nazis tenían tanta confianza en que nadie descifraría sus códigos, o simplemente se volvieron descuidados con el tiempo, dijo.

La naturaleza humana es un elemento muy importante”, dijo. “Como se suponía que era invencible la gente se relajó”.