Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Lo que un economista puede aprender de Gabriel García Márquez

Nicholas Gachet
Quito, Ecuador

¿Cómo un economista puede utilizar las obras de García Márquez? Pues en muchos casos los economistas debemos analizar los contextos históricos, políticos y culturales del lugar o espacio geográfico que se va a estudiar. En el caso de Latinoamérica, en mi opinión, no existe mejor recurso que las obras del gran García Márquez.

Nicholas Gachet
Quito, Ecuador


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¿Cómo un economista puede utilizar las obras de García Márquez? Pues en muchos casos los economistas debemos analizar los contextos históricos, políticos y culturales del lugar o espacio geográfico que se va a estudiar. En el caso de Latinoamérica, en mi opinión, no existe mejor recurso que las obras del gran García Márquez.

Un sabio profesor me recomendó revisar la obra “100 años de soledad” para entender el comportamiento de los latinoamericanos en la primera mitad del siglo XX. Al principio no comprendía la relación entre el análisis político-económico y una obra de literatura, después de haber investigado y entender la riqueza de la recomendación de mi profesor me sentí como un ignorante. Muchas respuestas estaban en la literatura.

La lección más importante que aprendí fue que la “locura” política de los líderes latinoamericanos están sobre la sensatez económica. La avaricia por el poder, los extraños intereses y las ganas por vivir en un otoño me daban mi más grande lección como economista, la política siempre está relacionada con la economía.

Las obras, en este caso, de García Márquez eran muchísimo más completas que cualquier análisis político y/o sociológico de la época, simplemente era increíble pasar de la “frialdad” del análisis de datos al conocimiento, de cierta forma,  más genérico. Esto puede llevar a correlacionar de una manera más idónea variables de causa con efecto.

Nunca olvidaré el primer párrafo con el cual García Márquez comienza su discurso de aceptación al Premio Nobel de Literatura:

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación (…)Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.”

Gracias, Gabriel García Márquez, por todo. Leer sus obras, entenderlas y reflexionar sobre ellas nos llevará adelante en nuestro camino para que “las estirpes condenadas a 100 años de soledad tengan una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Economistas, lean a García Márquez, encontraran respuestas. Yo lo seguiré haciendo, me faltan muchas obras y preguntas a ser respondidas.