Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Almudena Grandes en la Feria “Arte y Erotismo Guayaquil 2013”

Guayaquil.- La novelista española Almudena Grandes (Madrid, 1960) visitó Guayaquil como invitada del Ministerio de Cultura y Patrimonio a la feria del libro denominada “Arte y Erotismo Guayaquil 2013”, realizada en homenaje a los 193 años de independencia del Puerto Principal, en el Centro Cultural Libertador Simón Bolívar de Guayaquil, del 10 al 15 de octubre.


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También  ha sido invitado su esposo a la feria, el laureado poeta español Luis García Montero (Granada, 1958),  quien presentará su libro “El desorden que soy”.

Almudena Grandes es una de las escritoras españolas de mayor proyección internacional, ha sido acreedora a varios premios literarios, tales como, “La sonrisa vertical”, por “Las edades de Lulú”, el “Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska”, y el “Premio Sor Juana Inés de la Cruz”, ambos por “Inés y la Alegría”.  Sus novelas “Las edades de Lulú, “Los aires difíciles”, y ”Malena es un nombre de tango” han sido llevadas al cine.

Sus últimas novelas “Inés y la alegría”, y “El lector de Julio Verde”, son historias reales contadas desde la ficción sobre los momentos significativos de la resistencia antifranquista, que forman parte de los “Episodios de una guerra interminable”, un proyecto narrativo conformado por seis novelas independientes, que rinden homenaje a los “Episodios Nacionales” del escritor Benito Pérez Galdós.

LaRepublica.ec tuvo la oportunidad de conversar con Grandes en una cafetería a orillas del río Guayas, del cual, se mostró encantada: “es que en Europa no tenemos ríos como éste, ustedes deberían de hacerle más propaganda, que nadie sabe que Guayaquil tienen esto”, dijo.

LR: Usted considera que su obra ha sido siempre política, incluso desde “Las edades de Lulú”?

AG: Bueno, no, yo he escrito cosas políticas, más bien, al final. Comencé de atrás para adelante, mis obras de ahora comienzan justo cuando mis personajes como Malena  y Lulú eran adolescentes. Lo que pasa conmigo es que yo he estado contando siempre la misma historia, la historia de mi generación, sus conflictos de identidad, sexuales, ideológicos, familiares, políticos. Hay escritores que saben que están contando la misma historia una y otra vez desde distintos ángulos, pero yo no lo he sabido sino recién. Siempre mis novelas han sido en la segunda mitad del siglo xx. En España, durante 37 años no hubo diferencia entre Estado e Iglesia, y los pecados eran delitos, una pareja no podía ir junta a un hotel sin demostrar que estaban casados. Se dice que los españoles éramos como una botella de champagne, que tenía todas las burbujas atrapadas dentro, y que cuando se destapó la botella salieron todas con toda la fuerza, eso fue el famoso “destape español”. En el momento de “Las edades de Lulú” había mucha novela erótica en España, pero como una reacción a la represión tan fuerte que habíamos vivido, fuimos la generación que aprendió a vivir el exceso sin culpa.

Almudena Grandes

Almudena Grandes

LR: Usted acaba de estar en Santiago, en el Instituto Nacional de Derechos Humanos, dictando una cátedra llamada “Memoria y Literatura, a 40 años del Golpe de Estado en Chile”, donde usted dijo que hay que integrar la memoria del pasado en el presente para fortalecer la democracia.

AG: Así es. La represión y el terror son lo mismo en todas partes, no importa el sitio ni la latitud. Por ejemplo, eso de usar los estadios como campos de concentración, o las plazas de toros, comenzó en España. Fue allí donde se empezó todo ese desparpajo de asesinar a los opositores en masa, donde empezó el robo de bebés. En España había un médico, el Coronel Vallejo-Nájera, que dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista, quien tenía la teoría de que el marxismo era genético, por lo que había que impedir que los padres marxistas criaran a sus hijos. Entonces a las madres republicanas presas le quitaban a sus hijos, por ejemplo, los niños que iban a la enfermería, nunca más volvían. Y más adelante, como ya no se les podía quitar los hijos a las presas que tenían diez años encerradas, se empezó a robar niños de prostitutas, de madres solteras, de todas las personas que se consideraba que no tenían derecho a ser madres, pero en estos casos, ya los vendían.

 En mi país la recuperación de la memoria histórica es una deuda tremenda que tiene España, ya que nunca se  ha hablado de la resistencia. Recuperar la memoria es importante, porque la memoria no tiene que ver con el pasado, tiene que ver con el presente, no es una revisión nostálgica del pasado. En un país donde no hay una política de memoria, siempre una parte de los ciudadano se consideran como de segunda clase. Las políticas de memoria normalizan y enriquecen las democracias y crean un camino por el que se puede transitar, sin temores.

 LR: ¿Cómo es un matrimonio en el que ambos son escritores? ¿Hay alguna competencia, un conflicto de egos?

 AG: Muchas personas me preguntan eso. Luis ha escrito últimamente dos libros, pero él siempre ha sido un poeta, y yo siempre he sido novelista, y la poesía y la novela tiene distintos ritmos, se publican en distintas editoriales, son muy diferentes. Yo nunca he sentido ninguna competencia entre nosotros. En cambio, yo lo he sentido como algo muy bueno, el hecho de tener en casa a un lector calificado, con la confianza de decirme si piensa que me estoy equivocando. Y además todos los escritores somos unos neuróticos. No hay nadie más vulnerable que un escritor cuando está a punto de publicar un libro, y pasamos por etapas en las que no nos provoca hablar, en la que nos hablan y no contestamos, y tener a tu lado a alguien que no se ofenda porque eres así, para mí ha sido una gran ventaja.

 LR: Usted actualmente tiene un espacio en el programa “Hoy por hoy” de la cadena radial SER, donde está causando bastante revuelo.

AG: Bueno, yo no he sido la que he causado el revuelo, que es algo que yo no lo considero ni bueno ni malo, yo creo que en estos momentos, tener una tribuna en España, es un privilegio muy grande, que tienes que aprovechar para poder decir lo que piensas.

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mrjc/Fotos LaRepublica.ec

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