Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Alan Berliner, ese cineasta poderoso

El director de cine Alan Berliner, dictando un foro a cineastas en la FLACSO, el sábado 23 de mayo del 2015. Foto de Miguel Molina para La República.

Quito.- Solía sentarse frente a los cuadros de Piet Modrian en el MoMA de Nueva York y contemplarlos. Alan Berliner pensaba que así, por el simple hecho de la contemplación, comprendería la fuerza, el trueno y la poesía de un proceso creador de imágenes.


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De ese modo aprendió que un creador está obligado a seguir su fascinación, perseguir aquello que lo atrae  y que lo asombra. Eso son sus películas: viajes en los que intenta conocer todo sobre las cosas que lo magnetizan.

Desde hace años, uno de los más altos deseos de los organizadores del Festival de Cine Documental ‘Encuentros de Otro Cine’ (EDOC) era traer a Berliner a Quito. En ésta, la décimo cuarta edición, esa aspiración se cumplió y la retrospectiva del festival está dedicada a su obra fílmica.

Berliner es de los cineastas que se han formado haciendo películas. Sostiene que los estudiantes de las academias de cine piensan, equivocadamente, que un director debe saber todo acerca de su argumento antes de iniciar su película. Él tiene la convicción de que es más importante creer en el poder del instinto y la intuición, permitir que las ideas crezcan y maduren sobre la marcha. Descubrir la película en el proceso.

Sus filmes se encuentran en la frontera del género documental. Eso a él no le interesa, se piensa como cineasta y punto. Algunas de sus películas se basan en entrevistas. “Una buena entrevista implica que el sujeto entrevistado piense en el tema de una forma que nunca lo ha hecho antes, tiene que sorprenderse de sí mismo y decir lo que jamás ha dicho”, señaló Berliner sobre esta técnica, en la clase magistral que dio a cineastas en el Hemiciclo de la FLACSO.

Uno de los temas que más han fascinado a Berliner ha sido su propia familia. Tres películas geniales abordan esa preocupación: ‘Intimate Stranger’ (1991), ‘Nobody’s business’ (1996) y ‘First cousin once removed’ (2013).

En un intento por entender sus orígenes, Berliner se decidió a investigar la historia de Joseph Cassuto, su abuelo materno. Un personaje que el cineasta conoció durante su niñez y que siempre le despertó curiosidad por haber sido una pieza clave en el establecimiento de las relaciones comerciales entre Japón y Egipto luego de la Segunda Guerra Mundial, lo cual permitió el repotenciomiento de la industria textil japonesa en medio de la debacle de la posguerra.

Cassuto, de origen judío, se encontraba escribiendo sus memorias cuando fue arrollado por un auto y falleció. Su nieto, varios años después, retoma los retazos de esa vida para comprender la historia de esas grandes migraciones. Berliner, él mismo descendiente de migrantes por todo los lados, desea armar el rompecabezas de su historia familiar pero, a la vez, hace del arte cinematográfico un vehículo para reconstruir la memoria humana.

‘Intimate Stranger’ no es sino esa búsqueda. Un viaje, como diría él mismo, en el que confronta sus raíces y las de Cassuto, para descubrir que era su abuela y no su abuelo, la heroína oculta de su familia.

En esa película Alan Berliner comprendió que su padre tenía potencial como personaje de cine. De esa certidumbre salió ‘Nobody’s business’, cuyo título es una alusión al hecho de que Oscar Berliner, el progenitor del cineasta, pensaba que su vida no tenía importancia para nadie y no justificaba la realización de una película.

‘Nobody’s business’, sin embargo, es asunto de todos. Tiene que ver con el poder del arte para limpiar al tiempo de sus propias cenizas y explorar los más desoladores confines de la soledad. Pero no, no se trata de una película triste. Todo lo contrario, Berliner se sirve de una limpia y sana ironía para que los espectadores se derritan por sus propias carcajadas.

Berliner  demuestra que la vida de todo hombre es interesante, sobre todo si ese hombre está convencido de lo contrario. Pero no sólo hace eso, también logra inmortalizar a su padre, ya fallecido, por medio de la imagen. Inventar nuevamente su vida y volverla universal. Poco más que eso se le puede exigir al cine.

De las tres películas de temática familiar, sin duda, ‘First cousin once removed’ es la obra maestra. El cineasta indaga en la vida de su tío, el poeta Edwin Honig, una de las mentes brillantes de la cultura estadounidense del siglo XX. Crítico literario, profesor de Harvard y Brown, y el traductor fundamental a la lengua inglesa de la obra poética de Federico García Lorca y Fernando Pessoa. 

‘First cousin once removed’ presenta el drama de un genio que ha caído en la oscuridad del Alzheimer y, lentamente, desdibuja sus recuerdos hasta que su mente se vuelve una página en blanco. Honig, que fue nombrado ‘Caballero’ por los gobiernos de Portugal y España, era el cerebro que dominaba el lenguaje como un jinete y que termina su vida hundido en el silencio de los pájaros. Su sobrino Alan Berliner rebusca desesperadamente en esa mente que un día fue lúcida y encuentra, para asombro del mundo, las últimas pero más claras huellas de la poesía.

La película se presentó en el festival EDOC de Quito hace dos años. María Fernanda Restrepo manifestó que ‘First cousin once removed’ le tocó muy profundamente en esa ocasión y aprovechó la presencia de Berliner en Quito para expresarle su admiración y agradecimiento. Lo cierto es que el martes 26 de mayo, en la presentación de la película sobre el poeta Edwin Honig, el público -todavía conmocionado- ovacionó a Berliner. No siempre una sala de cine logra, en su atmósfera, la más estruendosa evocación de la poesía como un hecho que sucede en el interior del cuerpo humano.

Sin duda una de las obsesiones de Alan Berliner es la lucha intensa y fratricida entre la memoria y el olvido. “Remember how to forgive” dice Edwin Honig a su sobrino, tal vez en su último momento de lucidez. Berliner, sin embargo, ya no se conforma con la contemplación del instante. Él tiene la capacidad de invocar la memoria. Su proceso creativo es poderoso: logra la magia que ata, indestructiblemente, su vida a las vidas que ama. Su vida a todo aquello que le fascina. Su vida al cine. (I)

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Autor: Miguel Molina Díaz