Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Frédéric Martel: “Si el gobierno no acepta la crítica no es democrático”

Frédéric Martel, intelectual francés. Foto de John Foley.

Quito.- Frédéric Martel es uno de los intelectuales franceses de mayor proyección de nuestro tiempo. Es sociólogo, investigador y periodista. Es autor de nueve libros que han sido traducidos a varios idiomas, entre ellos se encuentran en lengua española: Cultura MainstreamGlobal Gay y Smart, publicados bajo el sello Taurus.


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Su vida académica es interminable: un PhD en ciencias sociales y cuatro maestrías, en leyes, ciencias políticas, filosofía y sociología. También es catedrático universitario y desde 2012 es director de investigación en el Institut de Relations Internationales et Stratégiques (IRIS) de París y es Senior Research Fellow de la Universidad  ZHdK de Zurich. Sus artículos se publican en The New Yorker y en la revista Culture in America del New York Times.

Visitó el Ecuador para dictar charlas en Quito y Guayaquil sobre sus investigaciones. Desayunamos frente a la Universidad San Francisco de Quito y mantuvimos la siguiente conversación.

– Frédéric, una parte importante de tu trabajo investigativo fue sobre las condiciones de vida de las personas homosexuales antes del Mayo Francés de 1968. ¿Cómo recibiste la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la legalización del matrimonio homosexual?

– Escribí un libro más reciente, que es ‘Global gay’, se puede encontrar en español y en las librerías de Ecuador. Este libro es sobre la historia detrás de este proceso que ha tenido como desenlace la decisión de la Corte Suprema. Mi libro se publicó meses antes de la sentencia. Pero es un proceso de muchos años. Yo estaba en Boston cuando comenzó la pelea en el 2001 y 2002 para constituir el movimiento dentro de una campaña por los derechos humanos que estaba a favor del matrimonio gay. Hace algunos meses escribí un texto titulado ‘La victoria gay de Barack Obama’ y allí anuncié cual sería, según mi criterio, la decisión de la Corte Suprema en junio. Lo que quiero decir es que la decisión me nos sorprendió porque es el resultado de una lucha de mucho tiempo. Lo que debo decir es que en un país como Ecuador es necesario comenzar un debate sobre el matrimonio homosexual. Yo puede entender que hay personas en contra, es un debate, pero pienso que no se puede pretender ser progresista ni hablar de buen vivir cuando una gran minoría, que es la comunidad GLBTTI, viven excluidos de muchos derechos. Pienso que es una incoherencia y una profunda contradicción estar al mando de un país como Ecuador y no comprometerse con los derechos de los gays. Argentina, Uruguay, Brasil y México iniciaron esos debates antes que Italia y Alemania, entonces no puedo entender como Ecuador busca ser progresista y no ofrece una solución a las personas que quieren acceder al matrimonio de parejas del mismo sexo.

– En el año 2011 se dio la Primavera Árabe y mucha gente dijo que una de las herramientas importantes para derrocar a los dictadores fue el internet, un importante tema de investigación para ti. ¿Es en realidad el internet una herramienta para la democracia?

– Hay un capitulo en mi libro ‘Smart’ sobre este tema. Soy muy suspicaz con toda tentación de usar el internet con un componente moral. No creo que el internet sea una herramienta moral. No le pides a la electricidad que sea buena o mala. Le pides que te dé luz. Internet es igual, lo puede usar para organizar un ataque terrorista o para difundir el video de una decapitación del Estado Islámico en Siria, pero también lo puedes usar democráticamente para movilizar gente hacia una buena causa: los derechos de las mujeres y los de los homosexuales. El internet no es bueno o malo en sí mismo, depende de cómo la gente, los gobiernos, las situaciones y agrupaciones sociales, envueltas en una lucha, lo usan.

– Al principio parecía que las redes sociales eran como una evocación de la plaza griega en donde sucedían todos los grandes debates. Pero ahora la mayoría de información que allí se comparte es esencialmente basura. ¿Para qué nos sirven las redes sociales?

– Es el mismo caso, es preferible no hacer un juicio de valor sobre las redes sociales en sí mismas. Por ejemplo, si organizas óptimamente tu filtro en Twitter la información que obtendrás será de calidad. Depende de a qué usuarios sigas, lo mismo en Facebook o Instagram. Al mismo tiempo pienso que uno de los grandes problemas (y también de las grandes oportunidades) del internet es la abundancia. Hay demasiado contenido, millones de artículos en Wikipedia, millones de canciones en Spotify, millones de películas y series de televisión en Netflix, millones de productos en Amazon y Apple, y eso sin mencionar la cantidad de páginas web, periódicos, blogs. Esta abundancia es buena pero crea una enorme dificultad para encontrar lo que necesitamos. Yo pienso que hay dos temas, por un lado una crítica tradicional que te dice lo bueno y lo malo en cine, libros, teatro y demás expresiones de la cultura, por otro lado hay algoritmos que reemplazan el criterio de los humanos. Ambos sistemas no funcionan. La crítica tradicional está muerta y los algoritmos son artificiales, por más que los mejoremos constantemente. Lo realmente inteligente es usar estas herramientas digitales al servicio de la inteligencia humana que es creadora y que puede hacer selecciones racionales de contenidos. Eso es posible. Un ejemplo es Facebook, pones un contenido de tu proceso racional y tus amigos ponen ‘like’, si a mucha gente le gusta ese contenido el algoritmo lo identifica, lo reproduce y lo vuelve viral.

– ¿Todas estas herramientas nos comunican o no nos comunican? Pienso en las parejas que van a restaurantes y en vez de hablar entre ellos prefieren chatear en sus smartphones.

– Dudo del escepticismo que mucha gente tiene contra el internet. Muchos dicen que se pierde mucho tiempo en Facebook, cuando yo era joven muchos perdían tiempo jugando otros tipos de juegos. ¿Qué es más interesante? A la final es ocio. Por otro lado he visto en restaurantes parejas que no hablan entre ellas. Eso me parece más grave que chatear en el Facebook en restaurantes. Pienso que estamos viviendo una etapa de cambios pero es difícil saber si los niños serán más listos o menos listos con esta dinámica que hoy vive el mundo. Mario Vargas Llosa me ha criticado por mi libro ‘Mainstream’, en su planteamiento de ‘La Sociedad del Espectáculo’, y al final dice que no siente simpatía por esta cultural. Primero es difícil confiar en estas personas que eran tan izquierdistas y se hicieron tan conservadores. La cuestión es intentar entender estos cambios que vive la humanidad. Cuando yo era niño los adultos criticaban el rock and roll, hoy sabemos que la mejor música de los setentas era Bob Dylan y los demás grandes del rock. Insisto, esta es una época de cambios con grandes impactos en la cultura. La misma cultura de la escritura está cambiando, la de la música, la del cine y los libros. Y claro, hay cosas que no son buenas. Es cada vez más difícil para un artista o un escritor vivir de su trabajo. Pero no dejo de ser optimista de vivir en un tiempo en donde podemos vivir estas transformaciones.

– Hace algunos meses en este país un portal, llamado Crudo Ecuador, que se dedicaba a hacer ‘memes’ satíricos sobre el gobierno, dejó de hacerlo por las amenazas anónimas y, también, por el ataque que le hizo el presidente. ¿Cómo debe relacionarse un gobierno con lo que sucede en internet?

– Yo creo en la democracia y  en la alternancia, que consiste en cambiar al presidente que hace mal las cosas en las siguientes elecciones. Yo creo que la gente tiene el derecho de criticar a su presidente y que todo gobierno debe aceptar la crítica. Eso es democracia. Si el gobierno no acepta la crítica no es un gobierno democrático.

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Miguel Molina Díaz