Ecuador. Miércoles 29 de Marzo de 2017
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Melania Trump empieza a asumir su papel de primera dama

Melanie Trump en Día de la Mujer, foto The Boston Globe

WASHINGTON (AP) — La invitación de Melania Trump a mujeres influyentes para un encuentro en la Casa Blanca iba más allá de la comida a servir, o del aparente motivo de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

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En cierto modo, fue una presentación en sociedad para la primera dama de Estados Unidos, siete semanas después de que comenzara el gobierno de Donald Trump. Tras pasar unas semanas en el ático de la familia en el centro de Manhattan mientras Trump iniciaba su mandato, la exmodelo, que según su marido es “una persona muy reservada”, da sus primeros pasos en su nuevo y muy público papel.

La señora Trump llegó al comedor oficial para su primer acto en solitario en la Casa Blanca, después de que un funcionario recitara: “Damas y caballeros, la primera dama de los Estados Unidos, Melania Trump”, y fue recibida por un grupo de unas 50 mujeres entre las que había embajadoras, miembros del gabinete, al menos una senadora y su hijastra, Ivanka Trump.

La primera dama pidió sugerencias a las asistentes sobre la mejor forma de dar poder a mujeres y niñas de todo el mundo, quizá adelantando el empoderamiento de las mujeres como un tema por el que podría hacer campaña. Trump dijo hace poco que a su esposa, que cumple 47 años el mes que viene, le preocupan las “dificultades de las mujeres”.

“Trabajaré con ustedes para asegurar que el género de nacimiento de alguien no determina el trato que recibe en sociedad”, dijo a las invitadas, según un tuit de un empleado de la Casa Blanca.

La Casa Blanca permitió que unos pocos periodistas observaran como invitados la llegada de la primera dama para la comida del miércoles, pero después fueron acompañados a la salida cuando la señora Trump comenzó a hablar. La oficina de prensa de la Casa Blanca prometió distribuir un texto de sus declaraciones preparadas tras el acto, pero la transcripción no se difundió.

En las últimas semanas, la señora Trump ayudó a preparar el primer gran acto social en la residencia oficial, una cena anual de gala para los gobernadores del país. Al día siguiente viajó a Mount Vernon, la finca de George Washington en Virginia, donde fue recibida por las esposas de los gobernadores.

La primera dama ha hecho otras apariciones discretas, por ejemplo en actos de firma de decretos de su esposo, y le acompañó al Capitolio para un discurso ante el Congreso.

En esta imagen del 8 de marzo de 2017, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, llega al comedor oficial de la Casa Blanca en Washington, donde ofreció una comida en el Día Internacional de la Mujer. (AP Foto/Pablo Martinez Monsivais)

También llevó a sus homólogas de Japón e Israel a visitas culturales y no tardó en descubrir la carga que suponen el protocolo y el nuevo escrutinio al que está sujeta cuando fue criticada por no estar en la Casa Blanca para recibir a la esposa del primer ministro de Japón. En lugar, la señora Trump se reunió con el presidente, Shinzo Abe y su esposa, Akie, en la base Andrews de Maryland para tomar un vuelo en el Air Force One a Florida.

Trump invitó a Abe a pasar un fin de semana en su propiedad en Palm Beach, Florida. Allí, Melania Trump llevó a Akie Abe a visitar un jardín japonés cercano.

“Vemos su presencia física”, dijo Jean Harris, profesora de ciencias políticas y estudios de mujeres en la Universidad de Scranton, en Pensilvania.

Todas las primeras damas pasan por un periodo de adaptación en el que determinan cómo gestionar uno de los cargos más ingratos de la política estadounidense. A diferencia de muchas de sus predecesoras, que tenían experiencia en política por haber estado casadas con gobernadores o congresistas, la señora Trump está casada con un veterano empresario que nunca ejerció un cargo electo hasta ser elegido presidente.

Una complicación para su estreno en el papel es la decisión de la pareja de que la primera dama siga viviendo en la Trump Tower hasta que su hijo de 10 años, Barron, termine el curso escolar. No se espera que se instale por completo en la Casa Blanca hasta dentro de varios meses, lo que deja a Trump en gran parte por su cuenta y sin una fuente tradicional de apoyo moral.

La señora Trump también ha ido despacio a la hora de contratar al personal para el Ala Este de la Casa Blanca, donde está la oficina de la primera dama. Por ahora sólo ha nombrado a una secretaria social y una jefa de gabinete. El presidente ha dicho que no quiere llenar cientos de puestos vacantes en el gobierno porque son “innecesarios”, una posición que podría incluir el Ala Este.

Y la lentitud en la formación de su equipo podría complicar las operaciones.

Es habitual que la Oficina de Visitantes de la Casa Blanca cierre de forma temporal durante un cambio de gobierno, ya que sus empleados son cargos políticos. Pero el cierre de este año fue más largo de lo habitual, frustrando a los congresistas responsables de distribuir en sus circunscripciones los boletos para las visitas públicas del edificio. Las visitas se reanudaron esta semana tras más de seis semanas de pausa.

Las especulaciones sobre si los Trump mantendrían un evento anual de búsqueda de huevos de pascua en el Jardín Sur fueron creciendo hasta que esta semana se anunció que se celebrará el 17 de abril.

La popularidad de la primera dama ha subido en 16 puntos porcentuales desde la investidura del 20 de enero, según sondeos recientes de CNN, pasando a un 52% desde un 36%.

El público percibe a la señora Trump como una influencia apaciguadora y como a alguien que se ha entregado a su papel de madre, dijo Kate Andersen Brower, autora de “First Women”.

“En realidad es el polo opuesto a él”, señaló, indicando que la primera dama apenas tuitea, a diferencia de los tuits diarios de su esposo. Tampoco apareció en público durante varias semanas después de la investidura, mientras que el presidente aparece ante las cámaras la mayoría de los días.

“Creo que a la mayoría de la gente le parece adorable que ella no busque atención de la forma en que él claramente sí”, comentó Brower.

Harris señaló que el público le está dando a la señora Trump “un pequeño periodo de luna de miel”, pero señaló que el ánimo podría cambiar si no se instala en la Casa Blanca.

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