Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Irán y EEUU reanudan sus negociaciones nucleares en una fase decisiva

El secretario de estado norteamericano John Kerry en el Departamento de Estado en Washington el viernes 28 de febrero del 2014. Kerry advirtió a Rusia que mantenga su compromiso de respetar la integridad territorial y soberanía de Ucrania. (AP Foto/Carolyn Kaster)

Lausana (Suiza), 15 mar (EFE).- Irán y Estados Unidos reanudan hoy sus negociaciones bilaterales sobre el programa nuclear iraní, abriendo así un periodo decisivo -que puede durar de una semana a dos- y al término del cual quedará claro si este proceso diplomático se dirige al éxito o al fracaso.


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El responsable de las negociaciones por Irán, su ministro de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, llegó esta mañana a Suiza, y su contraparte, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, aterrizó a las 18.45 hora local (17.45 GMT) en Ginebra, desde donde recorrerá unos 70 kilómetros hasta Lausana.

Esta ciudad suiza, que, como la primera, se encuentra en la rivera del lago Leman, acogerá en los próximos días negociaciones entre ambos.

La duración de esta nueva ronda negociadora dependerá del avance que se consiga en las cuestiones en las que persisten los desacuerdos.

Fuentes cercanas al proceso han indicado que Kerry y Zarif se reunirán ya esta noche debido a que este último viajará mañana a Bruselas para reunirse con la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, y los ministros de Exteriores de Reino Unido, Francia y Alemania.

Kerry llega a esta reunión en circunstancias políticamente difíciles tras la fuerte presión que está ejerciendo el ala republicana de Congreso de Estados Unidos para impedir que se firme un acuerdo que resuelva el diferendo nuclear con Irán.

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, dijo hoy, mientras Kerry volaba a Suiza, que el presidente de EEUU, Barack Obama, estaba a punto de cerrar un acuerdo “muy malo” con Irán y que el Congreso tendrá algo que decir al respecto, lo que contradice la posición del Ejecutivo estadounidense.

Esta declaración siguió a la presentación en la víspera en el Congreso de una propuesta legal para que éste tenga sesenta días para revisar cualquier acuerdo con Irán antes de su implementación.

En esta misma lógica de hacer descarrilar las negociaciones nucleares, cerca de medio centenar de congresistas del Partido Republicano dirigieron hace algunos días una carta a los dirigentes iraníes para advertirles de que cualquier acuerdo duraría lo que queda del mandato de Obama.

La Administración de Obama ha repetido, a través de declaraciones públicas de Kerry y de otros altos funcionarios, que no corresponderá al Congreso pronunciarse sobre un acuerdo alcanzado entre los poderes ejecutivos de dos Estados.

Antes de viajar a Suiza, el secretario de Estado moderó las expectativas y aseguró que todavía no hay un acuerdo, pero insistió en que lograrlo es posible.

Más en detalle, su portavoz, Jen Psaki, ha afirmado que “las próximas dos semanas serán importantes. Son vitales, estamos en un momento de decisiones”.

Aparte de estas negociaciones, la agenda de Kerry está libre hasta el día 24, cuando estará de retorno en Washington para la visita del presidente de Afganistán.

De aquí a entonces, la agenda de negociaciones nucleares es flexible y “se tomarán tantas pausas como sean necesarias”, según fuentes estadounidenses.

Un entendimiento entre Teherán y Washington permitirá alcanzar un acuerdo político global entre Irán y el grupo de seis potencias con las que negocia, que además de EEUU son Francia, Reino Unido, Rusia y China (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad), más Alemania.

Uno de los aspectos más cuestionados por quienes se oponen a este arreglo es que, de acuerdo a lo que se ha dado a conocer, su validez será de diez años, durante los cuales el programa iraní estará fuertemente restringido y sometido a procesos de verificación y vigilancia muy estrictos.

Después de ese plazo, el programa iraní sería tratado como el de cualquier otro Estado parte del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP).

Otro elemento esencial es que las actividades nucleares de Irán permanecerán a un nivel que garantice que la producción de material fisible (uranio enriquecido o plutonio) le tomaría al menos un año.

En ese plazo y ante el incumplimiento del acuerdo que ello supondría, la comunidad internacional podría tomar distintas medidas. EFE