Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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Papa pide defender la familia, que es “una fábrica de esperanza”

El papa Francisco (derecha) escucha la actuación de Andrea Bocelli (izquierda) durante el Encuentro Mundial de Familias, el 26 de septiembre de 2015, en Filadelfia. (Eric Thayer/The New York Times, Pool)

FILADELFIA (AP) — En el lugar de nacimiento de los Estados Unidos, el papa Francisco extendió el sábado una cálida bienvenida para los inmigrantes recién llegados, y elogió los ideales de libertad e igualdad con que se fundó el país, pero advirtió que la libertad religiosa corre peligro en diversas partes del mundo.


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El pontífice llegó a la Ciudad del Amor Fraternal para la última escala de su gira de seis días por Estados Unidos y, en un momento pletórico de simbolismo histórico, habló afuera del Independence Hall —donde se firmaron la Declaración de Independencia y la Constitución_, y usó el atril desde el cual Abraham Lincoln pronunció su discurso de Gettysburg.

“Aquí fueron proclamadas por primera vez las libertades que definen este país”, dijo Francisco a la multitud formadas por unas 40.000 personas. El papa, conocido por sus gustos sencillos y su devoción por los pobres y los oprimidos, fue recibido con el tema “Fanfare for the Common Man” (Fanfarrias para el hombre común), de Aaron Copland.

“Recordemos las grandes luchas que llevaron a la abolición de la esclavitud, la extensión del derecho de voto, el crecimiento del movimiento obrero y el esfuerzo gradual para eliminar todo tipo de racismo y de prejuicios contra la llegada sucesiva de nuevos americanos”, dijo, tras la cual recibió una fuerte ovación.

“Esto demuestra que, cuando un país está determinado a permanecer fiel a sus principios fundacionales, basados en el respeto a la dignidad humana, se fortalece y renueva”, agregó.

Al mismo tiempo, el papa advirtió que la libertad religiosa está en peligro.

“En un mundo en el que diversas formas de tiranía moderna tratan de suprimir la libertad religiosa, o de reducirla a una subcultura sin derecho a voz y voto en la plaza pública, o de utilizar la religión como pretexto para el odio y la brutalidad, es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia y el respeto a la dignidad y derechos de los demás” manifestó.

Quizá no haya sido la discusión dura que algunos obispos conservadores de Estados Unidos anhelaban. Francisco no mencionó específicamente el matrimonio gay, el aborto o el control de natalidad, sino que abordó las amenazas a la libertad religiosa en términos más amplios y globales.

También aprovechó la ocasión para hablar de otras causas.

Francisco, hablando en español, exhortó a los inmigrantes a celebrar su herencia cultural y sus tradiciones, y les aseguró que tienen valor para Estados Unidos.

“Al contribuir con sus dones, no solo encontrarán su lugar aquí, sino que ayudarán a renovar la sociedad desde dentro”, manifestó el primer papa de origen latinoamericano.

Por la noche habló ante decenas de miles de personas reunidas en la avenida Benjamin Franklin Parkway para un festival de música y oración en el que participaron Aretha Franklin, el tenor italiano Andrea Bocelli y el actor Mark Wahlberg.

Sentado en un enorme trono, Francisco escuchó alternadamente las actuaciones y las palabras de varias familias que relataron sus historias de alegría y tristeza.

Pero en una muestra de que Francisco estaba exhausto por el largo viaje por Cuba y Estados Unidos, descartó sus palabras preparadas para pronunciar un improvisado monólogo sobre la familia y el amor de Dios.

Dijo que las familias son una “fábrica de esperanza” aun con sus imperfecciones.

“Defendamos la familia porque ahí se juega nuestro futuro”, dijo.

Francisco vino a Filadelfia para clausurar el Encuentro Mundial de Familias. La visita, preparada durante meses, prácticamente paralizó el centro de la ciudad. Las calles principales estaban cerradas al tráfico y bordeadas de vallas metálicas, bloques de hormigón y cercas altas.

Había temores de que los visitantes fueran ahuyentados por la seguridad y, de hecho, los viajes en tren fueron menos a los esperados.

Queda por ver si se reunirá el millón de personas previsto para la última misa de Francisco en Estados Unidos, un evento al aire libre a realizarse el domingo en el Benjamin Franklin Parkway.

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Por NICOLE WINFIELD y MICHAEL R. SISAK, Associated Press. A este despacho contribuyeron los periodistas de Associated Press Rachel Zoll en Nueva York y Kathy Matheson y Maryclaire Dale en Filadelfia.