Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Argentina cae en default, pero lo niega

Axel Kicillof, ministro de Economía de Argentina, sale de una negociación con acreedores el miércoles 30 de julio del 2014 en Nueva York. (Foto AP/Craig Ruttle)

NUEVA YORK (AP) — Argentina no llegó a un acuerdo el miércoles con sus acreedores de bonos de deuda que emitió hace más de una década y que reestructuró en dos ocasiones y cayó en mora, o lo que en la jerga técnica se menciona como “default“.


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“Esta mañana (miércoles) y esta tarde representantes de la República de Argentina encabezados por el ministro de Economía Axel Kicillof y representantes del mayor grupo de acreedores adelantaron más negociaciones en mi oficina y en mi presencia”, dijo el miércoles el abogado Daniel Pollack, designado por el juez federal de distrito Thomas Griesa para mediar en las negociaciones entre el gobierno argentino y bonistas litigantes que exigen millones de dólares al país latinoamericano. “Desafortunadamente, no se logró un acuerdo y la República de Argentina caerá de forma inminente en mora”.

Para no entrar en suspensión de pagos, Argentina debe cancelar obligaciones por cerca de 540 millones de dólares a los tenedores de deuda que aceptaron las reestructuraciones en el 2005 y el 2010. Pero el juez Griesa congeló los fondos hace más de un mes para obligar a Argentina a saldar los 1.500 millones de dólares con los fondos de cobertura que no aceptaron la reestructuración.

“Para hacer el pago de intereses, a la República de Argentina también se le requirió simultáneamente efectuar un pago gravable a los bonistas que no quisieron aceptar los canjes de 2005 y 2010”, dijo Pollack. “La República de Argentina no cumplió con las condiciones y como resultado caerá en mora”.

Según analistas y expertos, una mora pudiera afectar el crédito internacional al sector privado y las provincias, que deben financiar déficits y obras. Eso implicaría menos empleo y también acentuaría la brecha entre el peso y el dólar. Podría producirse una devaluación y acentuarse la inflación, han señalado.

Pollack dijo que las consecuencias de una mora no son ni predecibles ni positivas.

“Este caso ha recibido amplia atención y se ha visto politizado durante muchas semanas. Sin embargo, lo que ha sido perfectamente claro para mí en todo este tiempo, en mi capacidad como mediador, es que la ley de Estados Unidos debe ser obedecida por todas las partes”, aseveró Pollack.

“Después de audiencias e informes, las cortes de Estados Unidos —tanto la federal de distrito como la de apelaciones— fallaron que la República de Argentina no puede ilegítimamente hacer el pago de intereses a los inversionistas del canje a menos que pague al mismo tiempo a los que no quisieron negociar la deuda“, agregó.

Técnicamente, la suspensión de pagos comienza el miércoles, pero Kicillof insistió durante una rueda de prensa de casi una hora en Nueva York que la mora no ocurrirá porque Argentina ya ha pagado a los tenedores de bonos reestructurados. El problema es que Griesa ha congelado el dinero, señaló.

“Esta situación no está en los contratos que especifican cuando se está en default”, dijo el ministro. “Argentina pagó, tiene plata y a va seguir pagando”.

Kicillof destacó que Argentina está dispuesta a seguir dialogando y que buscará una solución equitativa para absolutamente todos los acreedores.

“Que se queden tranquilos los argentinos. Mañana será otro día y el mundo seguirá andando”, indicó.

Pollack, sin embargo, describió la mora como algo más que una situación “técnica”.

El mediador dijo que es una condición “real y dolorosa que afectará a personas de carne y hueso: argentinos de a pie, los acreedores que aceptaron la reestructuración y los acreedores que no entraron al canje“.

Kicillof dijo que no logró acuerdo con los fondos de cobertura después de ofrecerles las condiciones del canje y, si no aceptaban, que permitieran una cancelación de la sentencia de Griesa. Los bonistas no aceptaron nada, señaló.

“Ellos lo que reclaman es que se les pague más de lo que se dio a los bonistas reestructurados”, dijo el ministro. La cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers) prohíbe precisamente pagar más dinero a los fondos buitre que a los reestructurados y por lo tanto Argentina no interferirá con la ley del país, señaló.

“He vuelto a decirles a ellos que eso no se puede. Nuestras leyes dicen que no podemos hacerles una mejor oferta”, señaló.

Portavoces de los fondos de cobertura no respondieron el miércoles de inmediato a las declaraciones de Pollack y Kicillof. Tampoco respondieron de inmediato a llamadas de Associated Press.

En la rueda de prensa Kicillof no descartó una posible solución “entre privados”, al decir que la posición del juez Griesa “puede causar perjuicios a privados que no pueden cobrar”. Medios argentinos reportaron el miércoles posibles negociaciones entre fondos de cobertura y bancos, pero esto no se ha podido confirmar.

El gobierno de Cristina Fernández asegura que le es imposible cumplir con el pago a los litigantes debido a que estaría incurriendo en una violación de las obligaciones legales con los tenedores que aceptaron la reestructuración de la deuda derivada de los bonos, que podrían presentar demandas contra el país por 120.000 millones de dólares.

Este problema se remonta a 1998, cuando Argentina entró en recesión y debía pagar un monto exorbitante de deuda externa que había contraído y a muy corto plazo. Por ese motivo, en 2001 ofreció un “mega canje” a través del cual cambió títulos de deuda, que expiraban a corto plazo, por otros que expiraban a más largo plazo, pero con intereses más altos para trata de evitar caer en mora en los pagos.

El “mega canje” no fue efectivo y en diciembre de 2001 el país declaró el cese de pagos.

El economista Ramiro Castiñeira, de la firma Econométrica, dijo desde Buenos Aires que la suspensión de pagos “es un evento raro”.

“Argentina no está quebrada pero está en desacato. Es un default técnico y se verá el alcance”, dijo Castiñeira a The Associated Press. “El fallo de Griesa es injusto, pero Argentina debería haber pagado”.

A pesar de que la mora no es similar a la de 2001, cuando el desempleo llegó al 25%, representa un escenario que puede profundizar la recesión.

Si la mora se hace firme, la economía argentina caería este año entre 2,5% y 3% por ciento. Sin mora sería 1,5%, dijo Castiñeira.

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Por CLAUDIA TORRENS y ALMUDENA CALATRAVA, Associated Press. Claudia Torrens reportó desde Nueva York y Almudena Calatrava desde Buenas Aires. La periodista de The Associated Press Débora Rey contribuyó a este despacho.